Partido político fundado en diciembre de 1955 por Juan Atilio Bramuglia, exabogado de la Unión Ferroviaria y canciller entre 1946 y 1949. Fue la primera organización partidaria de identidad peronista surgida tras el golpe cívico-militar de septiembre de ese año, que destituyó a Perón y desplazó al peronismo del gobierno. También fue la más importante y duradera de las formaciones que buscaron dar expresión electoral al peronismo proscripto, y su trayectoria condensa las tensiones del período entre la conducción de Perón desde el exilio y las estrategias de autonomía de dirigentes políticos y sindicales en el país.

Tras el golpe, Bramuglia tomó contacto con el general Lonardi, quien según diversos testimonios pensó en designarlo ministro de Trabajo, cartera que finalmente recayó en Luis Cerruti Costa. El reemplazo de Lonardi por Aramburu en noviembre de 1955 endureció la política hacia el peronismo, y Bramuglia llegó a ser detenido por unas horas. Sin embargo, al cabo de pocas semanas el nuevo gobierno toleró la creación del partido. Rodolfo Tecera del Franco, uno de sus principales dirigentes, lo definió como un “aguantadero” para los peronistas mientras durara la proscripción, pero el proyecto iba más lejos.

Según Bramuglia, el objetivo era organizar una fuerza nacional y popular que representara los rasgos positivos del peronismo en consonancia con los valores occidentales y católicos, y que unificara a los trabajadores bajo la conducción de la CGT. Aunque no hizo explícita su identidad peronista para eludir la prohibición, buscaba contener la diáspora del movimiento y prepararlo para recuperar su centralidad cuando hubiera elecciones. El partido se proponía así como una alternativa legal e institucionalizada que recogiera la doctrina justicialista sin subordinarse a la jefatura de Perón, quien había alejado a Bramuglia de la Cancillería en 1949. De esta manera hacía su aparición el llamado “peronismo sin Perón” o neoperonismo. Su plataforma combinaba un programa social avanzado, que incluía la industrialización acelerada, una distribución más justa del ingreso, un cuarto poder con representación de las fuerzas económicas y sociales, una cámara laboral integrada por patrones y obreros y la promesa de una reforma agraria, con posiciones anticomunistas y una dosis de retórica nacionalista. Bramuglia, de origen socialista, aportaba el prestigio de haber sido uno de los artífices del peronismo y, a la vez, un crítico de lo que él consideraba rasgos autoritarios y demagógicos en los que había incurrido el gobierno de Perón, quien no tardó en reaccionar: en enero de 1956 instruyó a sus seguidores para que repudiaran a los “traidores” que intentaban crear nuevos partidos.

La primera prueba electoral fueron las elecciones de convencionales constituyentes de julio de 1957, convocadas por el gobierno de Aramburu para reformar la Constitución de 1853, restablecida por la proclama del 27 de abril de 1956 que había derogado la de 1949. La Unión Popular (UP), que aún no contaba con reconocimiento oficial, se pronunció en defensa de la carta magna peronista. Tras un desacuerdo entre Bramuglia y Alejandro Leloir, finalmente no presentó candidatos y, en consonancia con la directiva de Perón, recomendó el voto en blanco, que con el 24,31% resultó la opción más votada. Otras formaciones neoperonistas sí participaron y obtuvieron resultados de cierta relevancia en algunas provincias.

El desempeño de esas formaciones llevó a Bramuglia a abandonar la abstención, y la Convención Nacional del partido, reunida en Córdoba, proclamó la fórmula presidencial encabezada por Alejandro Leloir, con Bramuglia como candidato a vicepresidente. Leloir era un antiguo radical incorporado al peronismo por el propio Bramuglia en 1945, a quien Perón había designado en agosto de 1955 último presidente del Consejo Superior del Partido Peronista. Aunque el gobierno había habilitado a la UP y a otros partidos neoperonistas con la expectativa de dividir el voto peronista en favor de la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP), el pacto entre Perón y Frondizi, que orientó ese voto hacia la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), alteró el cálculo y dividió a la conducción del partido. Mientras Bramuglia se negaba a acatar la orden y, ante el Comité Nacional, en enero de 1958, reivindicaba la concurrencia electoral frente a la “línea dura”, Leloir retiró su candidatura luego de recibir una carta de Perón y mantener una entrevista reservada con Frondizi. Bramuglia quedó así como candidato presidencial y, según el testimonio de su hijo, llegó a rechazar el ofrecimiento de la Cancillería a cambio de desistir. En vísperas de los comicios, sin embargo, retiró formalmente las listas, al igual que Vicente Saadi, del Partido Populista, y Alejandro Olmos, del Partido Blanco, aunque sus partidarios las mantuvieron en algunos distritos. Mientras la UCRI obtenía alrededor del 45% de los votos, la UP, presente en nueve distritos, apenas superó los 80.000 sufragios (0,89%), con la excepción relativa de Misiones y Tucumán, donde superó el 5%. Esa desobediencia le valió a Bramuglia, como a Saadi y a otros dirigentes neoperonistas, el juicio de un tribunal de disciplina del movimiento que resolvió su expulsión del peronismo.

La oposición de Perón, la escasa inserción sindical y la hostilidad de las elites y de las Fuerzas Armadas hacia cualquier expresión del peronismo figuran entre las causas que los estudios acerca del período atribuyen al fracaso de la UP en esta etapa. El acuerdo entre Perón y Frondizi también naufragó, y ambas experiencias sirvieron para que en 1961 se recompusiera la unidad del peronismo de cara a los comicios del año siguiente, con la reincorporación de los expulsados.

Como el Partido Peronista seguía proscripto, Perón avaló la participación a través de partidos existentes, y la UP se convirtió en la principal herramienta electoral del movimiento. En la provincia de Buenos Aires postuló a Andrés Framini para la gobernación. La fórmula llevaba inicialmente a Perón como candidato a vicegobernador, pero fue rechazada por la justicia electoral, y finalmente ese lugar lo ocupó Marcos Anglada. El 18 de marzo de 1962 esa fórmula se impuso en el distrito más poblado del país, y el peronismo, bajo distintos sellos, triunfó en la mayoría de las provincias donde se votaba. Frondizi intervino los distritos donde había ganado el peronismo y fue derrocado el 29 de marzo. El gobierno de José María Guido anuló los comicios e impulsó una reforma del régimen electoral y de partidos orientada a impedir un nuevo triunfo peronista. En ese clima de clausura murió Atilio Bramuglia, en septiembre de 1962. La conducción quedó entonces en manos de Rodolfo Tecera del Franco, con Raúl Matera como secretario general.

En 1963 la UP obtuvo personería jurídica nacional, pero en mayo de ese año un decreto le prohibió presentar candidatos a presidente y a senadores nacionales. Frustrado también el Frente Nacional y Popular, el peronismo volvió al voto en blanco en las elecciones del 7 de julio.

La renovación legislativa de marzo de 1965, en la que se puso en juego la mitad de las bancas de la Cámara de Diputados de la Nación, marcó el punto más alto en la trayectoria de UP. El Poder Judicial se encargó de negar la personería jurídica al Partido Justicialista, razón por la cual el armado electoral peronista se organizó bajo la denominación de Unión Popular. Aunque la opinión de Perón estuvo presente en la selección de candidatos a través de Jorge Antonio, la importancia del dirigente metalúrgico Augusto Timoteo Vandor fue decisiva en la conformación de las listas de los principales distritos. La figura del expresidente apareció en la campaña con pegatinas que lo mostraban con una escoba barriendo el país, idea publicitaria adjudicada a Tecera del Franco, mientras que el eje discursivo tenía un tono de inspiración sindical: “Para terminar con el hambre, la desocupación, la miseria, la incertidumbre, vote realidades, vote Unión Popular”.

La Unión Popular resultó ganadora por más de 100.000 votos sobre la UCRP y, con otras listas afines, obtuvo casi la mitad de las bancas en disputa en la Cámara de Diputados, donde Tecera del Franco fue electo vicepresidente primero. En la provincia de Buenos Aires la Unión Popular obtuvo un triunfo rotundo y superó al oficialismo por 400.000 votos.

Diputados electos en marzo de 1965 por Unión Popular y otras agrupaciones neoperonistas
Capital Federal; Unión Popular: Nélida Calviño, Carlos Gallo, Paulino Niembro, Francisco Rodríguez Vigil, Luis Sa, Nélida Sarmiento, Rodolfo Tecera del Franco, Aurelio Vázquez.
Buenos Aires; Unión Popular:  Carlos Alé, Alberto Armesto, Manuel L. Bianchi, Angel Castellanos, Maximiliano Castillo, Carlos Insúa, Rosaura Isla, Gerónimo Izetta, Jorge J. Montani, Roque Natiello, Teresa Riande, Eusebio Rodríguez, Nicolás Schiaffino, Jorge A. Simini.
Córdoba; Unión Popular: Julio Antún, Carlos Cottonaro, Carlos Risso, Raúl Roca, Alejo Simó.
Corrientes; Unión Popular: Julio Romero.
Chubut; Unión Popular:  Raúl Riobbo.
La Pampa; Unión Popular:  Cristóbal Rodríguez.
Río Negro; Partido Blanco:  Ángel A. Acosta.
Santa Cruz; Unión Popular: Raúl Oreste.
Santa Fe; Unión Popular: Jorge González, Carlos Rovere, Gerónimo Vinti.
Santiago del Estero; Tres Banderas: Carlos A. Juárez.
Chaco; Unión Popular del Chaco: Juan A. Luco.
Entre Ríos; Tres Banderas: Héctor Maya.
Mendoza; Movimiento Popular Mendocino: Wenceslao Fluixa.
Neuquén; Movimiento Popular Neuquino: Felipe Pessino.
San Luis: Acción Popular Sanluiseña: Martín Lozano.
Salta; Movimiento Popular Salteño: Jaime Hernán Figueroa.
Santiago del Estero; Unión Popular: Abraham Abdulajad.
Tucumán: Acción Provinciana: Fernando Riera, Arturo Romano.

El triunfo de Unión Popular en las elecciones legislativas de marzo de 1965 tuvo consecuencias múltiples: la derrota y perplejidad del gobierno de la Unión Cívica Radical del Pueblo, el reavivamiento del antiperonismo por parte de las elites y de las Fuerzas Armadas, que se puso en escena en septiembre de ese año en las celebraciones del décimo aniversario de la Revolución Libertadora, y, principalmente, la reactivación de la disputa de Augusto Timoteo Vandor contra Perón por la conducción de la estructura sindical y parlamentaria peronista.

La pugna alcanzó su expresión más nítida en las elecciones a gobernador de Mendoza de abril de 1966, donde se enfrentaron la fórmula del Movimiento Popular Mendocino, integrada por Alberto Serú García y Ventura González, apoyada por Augusto Vandor; y la del Partido Justicialista, integrada por Ernesto Corvalán Nanclares y Alberto Martínez Baca, patrocinada por Perón a través de la activa presencia de su esposa María Estela Martínez. Aunque la gobernación quedó en manos del Partido Demócrata, el triunfo del candidato de Perón sobre el de Vandor marcó el comienzo del fin del vandorismo y la confirmación de su liderazgo en las bases.

El golpe de Estado del 28 de junio de 1966 disolvió los partidos políticos y clausuró esta etapa. La UP subsistió después como sello partidario, pero su significación histórica quedó ligada al período 1955-1966. En esos años fue a la vez un intento de “peronismo sin Perón” y el vehículo por el cual el peronismo proscripto demostró, en 1962 y 1965, su vigencia electoral e hizo escuchar su voz en los ámbitos donde obtuvo representación.

Referencias:

Fuentes:

El Intransigente: 16 de marzo de 1965.

La Prensa: 17 de marzo de 1965.

Bibliografía:

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Funes, Andrés N. Antes de la Revolución. Rosario, UNR Editora, 2024.

James, Daniel. Resistencia e integración. El peronismo y la clase trabajadora argentina, 1946-1976. Buenos Aires, Sudamericana, 1990.

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Rein, Raanan. “El primer peronismo sin Perón: Juan Atilio Bramuglia y la Unión Popular, 1955-1962”. Boletín de la Academia Nacional de la Historia, LXXVI-LXXVII, 2003-2004, pp. 85-101.

Tcach, César y Rodríguez, Celso. Arturo Illia: un sueño breve. Buenos Aires, Edhasa, 2026.

Guillermo Agustín Clarke