(Buenos Aires,  1928 – Buenos Aires, s d).

            Apodo: “La Turca”.

            Trabajaba como enfermera.

En tiempos de la «resistencia peronista» su casa de  Barracas, en la calle Santo Domingo, se convirtió en un punto de encuentro de militantes y trabajadores de la zona.

Tenía dos hermanos que eran obreros metalúrgicos, Néstor y Héctor.

Tomó contacto con Juan Vigo, militante rosarino que comenzó a actuar en la Capital y el Gran Buenos Aires de manera inmediata al golpe militar, organizando distintos comandos. Los hermanos de Néfer, que militaban junto a Rodolfo Traversi, pidieron sumarse a los grupos que organizaba Vigo.

Néfer fue designada secretaria de un Comando que tenía sede operativa en su propia casa. La zona de influencia era la de la Parroquia de Santa Lucía.

Luego formó parte del Comando Coronel Perón, orientado por Enrique Oliva y por el mismo Vigo, alias “capitán Velázquez”

Se encargó de organizar reuniones con contactos para el mismo Vigo y a llevar cintas y cartas de Perón con otros grupos.

Por su profesión podía repartir volantes, periódicos, efectuar colectas de dinero o ropa para los compañeros que se hallaban detenidos. Entre las mujeres que también colaboraban con ella estaba Ema Elorza, también enfermera. Ambas asistían a presos. Recordaba que la cárcel de mujeres era más escricta que la de Devoto: “la atendían monjas que no dejaban entrar visitas, salvo que fueran parientes directos y deshacían la comida para ver si escondían algo adentro. No quedaba torta sin deshacer”.

En el momento de la conspiración de Valle y Tanco, les habían prometido armas. Estaban pendientes del levantamiento. Tras el fallido golpe, en la zona fueron detenidos más de treinta militantes de la zona.

Dos años más tarde participó en la creación de la Fundación Evita que brindaba ayuda a necesitados y presos. Desde la época de Frondizi organizaban manifestaciones pidiendo la restitución del cuerpo de Eva Perón. Los métodos de represión de las marchas se fueron sofisticando: los corrían con los carros “Neptuno”, que arrojaban agua. Poco después el agua fue reemplazada por colorantes que dejaban identificados a los manifestantes, por lo que la persecución se desplegaba en varias cuadras.

Siguió militando en las filas del peronismo. En 1970 cayó detenida con el cargo de “desorden público” en una marcha desde la Placita Garay hasta Caseros y Entre Ríos. Sufrió prisión en el Asilo San Miguel, cerca de un mes.

Vigo la describió como “una chica delicada, inteligente, abnegadísima y muy activa”.

Referencias:

Vigo, Juan. Crónica de la resistencia. La vida por Perón. Buenos Aires, Peña Lillo, 1973.

Darío Pulfer