(Buenos Aires, 14 de octubre de 1917 – 11 de febrero de 2007).

                Hijo de inmigrantes, su padre, Elías AntunSquef, nació en Yebdene, una aldea siria en las afueras de Damasco; su madre, María Celia Chibene, nació en Mercedes, Uruguay, hija de libaneses católicos. Pasó su infancia en Uruguay. Hasta los doce años Jorge Antonio estudió en un colegio de monjas. Luego, al no poder sus padres seguir afrontando la cuota mensual, se cambió a un colegio de varones y posteriormente a uno mixto que le dejaba tiempo libre para trabajar.A los diecisiete años obtuvo permiso de sus padres para trasladarse a Buenos Aires con el fin de trabajar y estudiar. A tres meses de su llegada a Buenos Aires lo siguió toda la familia.

            Antonio trabajó como obrero en una fábrica textil y en el frigorífico Swift en La Plata, en los cuales entró en contacto con las injusticias y las malas condiciones de salubridad, estuvo enfermo debido a estas y también fue despedido y contratado por la misma empresa alternativamente antes de que se cumpliera el plazo para su regularización laboral. Por un amigo fue invitado a charlas políticas en las que se familiarizó con nociones antiimperialistas y marxistas.

            A los veinte años Antonio comenzó su servicio militar, desempeñando como secretario personal del médico del regimiento. Desde esa función entró en contacto con personas que posteriormente ocuparían cargos de importancia. Entre 1937 y 1939, mientras continuaba el bachillerato, su trabajo en la enfermería lo llevó a conocer a los estudiantes del recién inaugurado Liceo Militar, entre ellos Raúl Alfonsín, Albano Harguindeguy y Leopoldo Galtieri.

            A pesar de ser uno de los importantes protagonistas dentro del peronismo, la figura de Jorge Antonio Chibene sigue siendo parcialmente desconocida.Nunca ocupó puestos oficiales, pero tuvo un rol destacado en el peronismo durante la década del cincuenta y fue uno de los principales intermediarios entre Perón y sus seguidores durante la década del sesenta.

            Parece que lo conoció a Perón en casa de un coronel amigo y haberlo empezado a tratar en 1949 en virtud de las negociaciones con Mercedes Benz.   En cualquier caso, sus primeros contactos «doctrinarios» con el peronismo se dieron por mediación de José Figuerola.

            Cuando Perón ganó las elecciones, Figuerola lo convocó para trabajar en la coordinación del Primer Plan Quinquenal. Estaba entonces oficialmente empleado por el Banco Industrial, pero adscrito a la Secretaría de la Presidencia. Sin embargo, los celos de Figuerola y la independencia de Antonio causaron su despido.

            Antonio supo interpretar el proyecto peronista industrializador e hizo de la industria nacional automotriz su leitmotiv.Su objetivo era incursionar en la fabricación de piezas y repuestos para el ávido mercado doméstico de los años de posguerra. Importó vehículos de Mercedes Benz y solicitó para esta compañía las licitaciones de trolebuses de 1951. Como contrapartida, negoció que el pago de las comisiones se realizara en forma de instalación de maquinaria e inversiones para una proyectada fábrica de camiones que sería la primera fábrica de la firma alemana en la Argentina. Ese año Eva Perón le pidió también unas 2500 unidades nuevas para el sindicado de taxímetros.

            Antonio ganó la licitación de los trolebuses, abrió una planta de fabricación de tractores y comenzó la fabricación de repuestos para automotores. Varias empresas alemanas negociaron por su intermedio la radicación en la Argentina, entre ellas, Siemens, Krupp, Deutz y Bosch. Su crecimiento no se detuvo y lo que ya era un grupo empresario adquirió en 1952 LR3 Radio Belgrano y Canal 7, cuando el gobierno licitó emisoras anteriormente privadas junto a la agencia de noticias Télam.

            Antonio estaba interesado también en la importación, armado y fabricación de televisores en el país. Importó primero 50.000 aparatos de la Standard Electric e hizo acuerdos para la creación de una fábrica local. Su grupo llegó a tener 27 empresas centralizadas financieramente y presentes en los sectores del transporte, forestal, agropecuario, inmobiliario y medios. Al menos una de ellas, Forja Argentina, contaba con participación de la Fuerza Aérea.

            En 1955 sufrió un accidente automovilístico que pudo haberle costado la vida y recibió en el sanatorio la visita de Perón, distintos ministros y figuras políticas y eclesiásticas influyentes. Ese mismo año tuvo un rol central en la comercialización internacional del aceite de lino argentino, gracias a su contacto directo con el ministro de Comercio Exterior, Antonio Cafiero.

            Antonio afirmaba que su «peronización» se inició una vez acontecido el derrocamiento del líder justicialista y la expropiación de sus bienes por la Revolución Libertadora, pero de hecho su asociación con el proyecto justicialista había comenzado obviamente antes. Él mismo reconoció que ­»yo era una especie de ministro sin cartera. Se me consultaba para muchas cosas…» Estuvo presente cuando Perón comunicó a su círculo de allegados la decisión de dejar el país y fue invitado por el mandatario a seguirlo en el exilio. Antonio permaneció sin embargo en la Argentina.

            Antonio rechazó también la propuesta de Lonardi, que le ofrecía salir del país mientras estaba refugiado en la embajada de Uruguay y recibió el apoyo de figuras como Arturo Frondizi, Roberto Noble y Antonio Caggiano. En octubre de 1955 se presentó ante la justicia. Sus empresas ya habían sido intervenidas. Fue alojado en la penitenciaría de Río Gallegos, donde estuvo preso junto a Alfredo Gómez Morales, Guillermo Patricio Kelly, Héctor Cámpora y John William Cooke. Finalmente se fugaría por tierra en 1957 junto a varios presos políticos.

            Para aquel entonces sus bienes habían sido confiscados. Se dirigió primero a Chile, y luego a Venezuela, donde se reencontró con Perón y conoció a su tercera esposa, Isabel.

            En Caracas pasó dos meses y sus oficinas sirvieron como despacho a Perón. Antonio también consiguió para Perón una casa, pero, para cuando Perón se mudó a ella, el cambio de gobierno venezolano lo empujó a trasladarse a República Dominicana. Años más tarde, en España, sería también Antonio el encargado de gestionar su llegada y obtener vivienda para el general, primero en Torremolinos, luego en el Plantío y posteriormente en Madrid.

            Estuvo cerca de Perón cuando este residía en Puerta de Hierro, contribuyó a financiar las campañas electorales de candidatos como Andrés Framini y, en 1964, intercedió ante Perón para que recibiera a su paisano, Carlos Menem. Ese mismo año estuvo junto a Perón en su fallido intento de regreso a la Argentina.

            Antonio fue expulsado de España a mediados de los sesenta y se instaló en Asunción, a una cuadra de la residencia del general Stroessner. En su casa se instaló por dos meses Isabel, enviada por Perón. A esta casa acudieron muchos peronistas a visitar, a conversar y a buscar orientación. Antonio fue intermediario habitual entre Perón y los seguidores que lo visitaban.

            Cuando Perón regresó a la Argentina, Antonio Chibene permaneció en Madrid, puesto que se encontraba enemistado con López Rega e Isabel Perón. Visitó el país solo con motivo del funeral de Perón, regresando para quedarse finalmente en marzo de 1976, el año en que comenzaba la dictadura militar.

            En 1988 fue indemnizado por el estado argentino. Durante la década siguiente mantuvo vínculos con los responsables de la dictadura militar y participó en las negociaciones para su indulto.

            Con su primera esposa, Esmeralda Rubin, tuvo cuatro hijos y adoptó siete más. Su segunda mujer fue Inés Schneider. Según varias fuentes, ambas mujeres eran de origen judío.

Obras:

Antonio, Jorge.  ¿Y ahora qué? Buenos Aires, Verum et Militia, 1966.

Antonio, Jorge.  Argentina en venta (la desintegración del estado liberal). Buenos Aires, s/ d, 1968.

Antonio, Jorge. No hay independencia política sin alianza cívico-militar. Buenos Aires, Honegger, 1973.

Antonio, Jorge. Ahora o nunca. Buenos Aires, Edición del autor, 1975.

Referencias

Antonio, Jorge y Any Ventura, Jorge Antonio, el hombre que sabe demasiado. Buenos Aires, Peña Lillo, 1982.

Granados, Osvaldo, Jorge Antonio, el testigo. Buenos Aires, Peña Lillo Editor, 1988.

RaananRein y Ariel Noyjovich, Los muchachos peronistas árabes: los argentinos-árabes y el apoyo al Justicialismo. Buenos Aires: Sudamericana, 2018.

Raanan   Rein