
(Buenos Aires, 1917 – Buenos Aires, 23 de enero de 2001)
Alias: “Fifo”.
Hijo de Eduardo Sánchez Zinny y Gabriela Valicelli.
Estudió en el Colegio Sarmiento y se graduó de arquitecto en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Miembro de la Juventud de la organización nacionalista Afirmación Argentina en 1940. Luego fue militante de la Alianza Libertadora Nacionalista, participando de actos como orador junto a Juan Queraltó.
A partir de 1945, fue uno de los pioneros del desarrollo edilicio de Pinamar.
Firme opositor al gobierno peronista. Estuvo exiliado en Uruguay entre 1953 y 1954.
Formó parte de un Comando Civil Revolucionario, desde noviembre de 1954, junto a Carlos Burundarena, el militar retirado Eduardo García Pulo, Raúl Puigbó, entre otros. Por la época, junto a su hermano Alberto, declaraba tener alistado cerca de 3000 adherentes organizados en células de cinco hombres, debidamente tabicados.
Tras el triunfo del golpe militar de 1955, fue designado subdirector de la Dirección Nacional de Turismo, en 1956. Fue, además, interventor en el expreso Villalonga y Tasador del Banco Hipotecario. Integró la Junta de Defensa de la Democracia presidida por Luis María Bullrich. Por esa época, su padre escribió el libro El culto de la infamia.
Desde el 1 de noviembre de 1956 dirigió junto a Carlos A. Macchi y Jorge Grosso un periódico bautizado con un nombre cifrado: El 16. Se trataba de un medio de franco apoyo a la Revolución Libertadora. La publicación fue vocero del Movimiento Cívico Revolucionario, formalizado en 1957.
Desde ese espacio promovía la “disolución de la CGT actual” y su reemplazo por la práctica del sindicalismo libre, “no el sindicato único y la central obrera única organizada y propiciada por el Estado como sucede hasta la fecha”; el cierre del Ministerio de Trabajo y la regulación por departamentos provinciales de la cuestión obrera y reglamentar el derecho de huelga. Para El 16 la revista dirigida por Frigerio era una “Cooperativa de traidores unidos en QUE”.
Un día antes de los comicios para convencionales constituyentes, declaró al diario El Día de La Plata: “No puede respetarse a los obreros que lo único que hacen es andar organizando huelgas revolucionarias; que no quieren trabajar y todos los días están esperando el avión negro”.
Tras los resultados de las elecciones con el triunfo del voto en blanco, el Movimiento Cívico Revolucionario, dirigido por Sánchez Zinny, tuvo amplio acceso a audiciones radiales, ocupando la mayoría de los espacios disponibles para los partidos.
Para las elecciones nacionales de febrero de 1958, desde la publicación El 16 se pronunciaron en favor de la candidatura de Miguel Zavala Ortiz
Al cumplirse el segundo aniversario de la Revolución Libertadora organizó un acto con el nombre “Marcha del 16 de septiembre, hora cero de la libertad”, que fue convocado a través de la prensa. También, en un ámbito más restringido, promovió una cena en el Gran Salón Les Ambassadeurs, sito en Figueroa Alcorta al 3400. En la ocasión declaró: “La opinión pública hace rato que ha perdido todo respeto a la jerarquía que pueda representar un ministro, un juez, un almirante, un general, un brigadier, si no está avalada por una clara y límpida postura frente a la tiranía”.

Sostuvo una férrea oposición al gobierno de Frondizi, al que achacaba haber surgido del pacto con peronistas y comunistas. En ese marco, junto a Jorge E. Grosso publicó la revista 8 y 8 entre julio y diciembre de 1958.
En enero de 1959 participó de un acto con Américo Ghioldi y Luciano Molinas, reivindicando el golpe de septiembre de 1955 y sosteniendo que no habían desaparecido las causas que motivaron ese levantamiento.
En 1960, participó del alzamiento militar que lideró en San Luis el general Fortunato Giovannoni. Cien efectivos se movilizaron para detenerlo en su departamento de la avenida Santa Fe. Optó por salir del país, y al marchar al exilio, remedando con ironía una frase del entonces ministro de Economía, Alvaro Alsogaray, dijo: «Hay que pasar el infierno».
En 1961 publicó el libro Argentina provisoria, en el que presentaba sus puntos de vista sobre diferentes aspectos de la vida política argentina y vislumbraba el “fracaso de la revolución de 1955”.
Años después, fue director de Fiat y diseñó sus plantas principales en la Argentina y en el Uruguay. También construyó la Iglesia Nuestra Señora de los Inmigrantes, en La Boca.
Estaba casado con Franca Tasco, con quien tuvo cuatro hijos.
Falleció en enero de 2001. El entierro fue en el cementerio de la Chacarita.
Referencias:
Fuentes:
Qué. Número 120. 5 de marzo de 1957.
Qué. Número 152. 15 de octubre de 1957.
Darío Pulfer