Columnas del Nacionalismo Marxista fue una revista publicada en Buenos Aires en 1957, dirigida por Eduardo Astesano y con la participación de Fermín Chávez, Elías Castelnuovo, Juan Pablo Oliver, Arturo Sampay, Antonio Nella Castro y John W. Cooke.

Sus tres ediciones aparecieron en julio, agosto y setiembre y cada una de ellas constó de 32 páginas. El diseño era sencillo, con una tapa que fue variando los colores en cada número, manteniendo la ilustración de una columna de manifestantes encabezada por un obrero y un militar sosteniendo en alto la bandera argentina y, detrás, mujeres y hombres que por su vestimenta parecían representar a los sectores medios. Se presentabacomo espacio de encuentro e intercambio entre el pensamiento nacionalista y la teoría marxista, en el contexto del gobierno de facto del general Aramburu y en el año de las primeras elecciones luego del Golpe de Estado que derrocó a Perón, cuyo objetivo era la conformación de una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución de 1853.

Columnas formó parte del conjunto de publicaciones clandestinas y semiclandestinas que proliferaron luego de 1955, revistas de existencia breve y circulación restringida que se propusieron enfrentar la prohibición y fueron plataformas para el intercambio y las apropiaciones cruzadas entre diferentes tradiciones ideológicas. En Columnas, los nacionalistas revisaban su propia tradición y entablaban un diálogo con el marxismo con el propósito de dar forma a una corriente de ideas y acción con eje en la “cuestión nacional”, el antiimperialismo, la alianza policlasista y el nacionalismo económico para alcanzar la liberación.

La idea que sostenía la revista era que el imperialismo había impuesto la división entre países dominantes y países coloniales, generando la dependencia económica y cultural de América Latina. Los artículos abordaban la actualidad argentina y estaban atravesados por el análisis de la “cuestión nacional”, la reivindicación de la cultura popular y la necesidad de emprender la lucha contra la injerencia imperialista. La importancia otorgada a la “nación” como actor protagónico de esa lucha se reflejaba en la inclusión de notas sobre procesos políticos de otros países latinoamericanos y también del este europeo, donde las experiencias de los “comunismos nacionales” de Polonia y Yugoslavia evidenciaban relaciones conflictivas con la URSS.

En sus páginas escribieron figuras relevantes por su reconocida actuación en el mundo  político, el periodismo o las letras, provenientes de distintas líneas de pensamiento pero con participación común en espacios de sociabilidad política e intelectual desde los años del gobierno peronista. Compartían, además, la perspectiva antiimperialista, la crítica a la izquierda tradicional, representada por los partidos socialista y comunista, y la necesidad de conformar un Frente Nacional para terminar con la dependencia económica y cultural del país.

Su director, Eduardo Astesano, que luego de ser expulsado del Partido Comunista (PC) en 1947 había iniciado un progresivo acercamiento al peronismo, escribió artículos en los que caracterizaba al movimiento como ejemplo de una revolución nacional que contenía dos elementos esenciales: la lucha antiimperialista y la preeminencia del rol del Estado como organizador de una economía nacional industrialista. Fermín Chávez, historiador y activo miembro de las redes nacionalistas, tuvo una participación destacada en la revista. En los editoriales desplegó análisis históricos en clave revisionista y críticas al liberalismo, tanto a su versión burguesa como a la que identificaba en la izquierda tradicional. Desde su adscripción nacionalista pero también desde el impulso por generar una renovación popular en el campo nacional, afirmaba en el número inaugural que el acercamiento entre marxismo y peronismo era un hecho real. Era necesario para eso, superar el “nacionalismo sin pueblo” y el “marxismo sin nación”.

Participaron colaboradores de diversas procedencias. Entre ellos, Elías Castelnuovo, ex militante del PC que había adherido al peronismo; Juan Pablo Oliver, historiador revisionista; Arturo Sampay, abogado yrigoyenista que se sumó también al peronismo y Antonio Nella Castro, poeta salteño que retrató en sus obras a los sectores populares.

Columnas fue espacio de discusión doctrinaria, manifestación de un nacionalismo popular y antiimperialista y expresión de un núcleo de temas y problemas en torno a los que se articularon los debates políticos e ideológicos centrales de la etapa abierta con la destitución de Perón. En la contratapa interior del número tres se anunciaba el sumario de la siguiente edición, pero nunca llegó a publicarse.

REFERENCIAS:

Devoto, Fernando. “Reflexiones en torno de la izquierda nacional y la historiografía argentina”, en Devoto, Fernando y Nora Pagano (Editores).La historiografía académica y la historiografía militante en Argentina y Uruguay. Buenos Aires: Biblos, 2004.

Gascó, Cecilia. “Nacionalismo, marxismo e intelectuales en la Argentina de los años cincuenta. Un emprendimiento editorial para un encuentro posible”, en Revista Izquierdas, N° 35, 2017.

Melon Pirro y Darío Pulfer. “Notas sobre la prensa de la(s) resistencia(s), Columnas del Nacionalismo Marxista, un cruce novedoso”, en Revista Movimiento N° 14, 2018.

Pulfer, Darío. Aproximación bio-bibliográfica a Antonio Nella Castro. Buenos Aires, Peronlibros, 2018.

Stortini, Julio. “La perspectiva histórica de Eduardo B. Astesano. Comunismo, peronismo y revisionismo histórico.” Ponencia en las 1° Jornadas Nacionales de Historiografía. Departamento de Historia/Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de Río Cuarto – Río Cuarto, 26 y 27 de Noviembre, 2015.

Cecilia Gascó