
(La Paz, Provincia de Mendoza, 20 de agosto de 1936- Buenos Aires, 19 de junio de 1976).
Nació el 20 de agosto de 1936 en La Paz, provincia de Mendoza. Se formó en el seno de una familia de raíz católica. Su padre Enrique Juan era médico, recibido en la Universidad Nacional de Córdoba, encargado de la Sala de Primeros Auxilios del Departamento de La Paz. Tenía militancia en el partido Demócrata Nacional de la provincia. Su madre fue Elsa Rosa Ambrosini.
Tuvo varios hermanos: María Magdalena (1933), Enrique (1934) y Guillermo (1942) hijos de Elsa Rosa Ambrosini. En el segundo matrimonio de su padre se sumaron otros dos hermanos: Patricia Inés y Federico.
Cursó su secundario en Mendoza. Su familia se trasladó a Buenos Aires en la década del ’40 y su padre colaboró en el grupo del nutricionista Pedro Escudero. Al regresar a Mendoza instaló su consultorio y trabajó en el Hospital Central de Mendoza. Desde allí intervino en el auxilio de las víctimas del terremoto de San Juan. Con la irrupción del peronismo en la provincia, al igual que otros referentes del Partido Demócrata, perdió su posición en el Hospital. Siguió militando en el consevadurismo provincial.
Gustavo estudió en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, dónde se graduó como licenciado en física en 1960.
Durante su período estudiantil participó del movimiento humanista de orientación católica. Participó, como otros jóvenes de esa corriente, en distintas manifestaciones del antiperonismo estudiantil. Estuvo preso una semana en Devoto tras la celebración de Corpus Christi del 11 de junio de 1955, en medio del conflicto entre el gobierno peronista y la Iglesia Católica.
Ya recibido, trabajó un tiempo en Buenos Aires como docente en la FCEN y comenzó a realizar investigación con Félix Cernuschi. Su interés se volcó en las propiedades ópticas de semiconductores, tema en el cual en ese momento no existían grupos trabajando en el país. En 1963 consiguió una beca de la UBA para ir a trabajar con Richard Bube, una autoridad en el tema, al instituto de ciencias de materiales de la Universidad de Stanford. Trabajó allí desde enero 1964 hasta febrero 1966. Allí conoció al Dr Boer, un reconocido investigador alemán que hacía poco había emigrado de Berlín Oriental, quien había sido nombrado en la Universidad de Delaware. Boer invitó a Dussel a trabajar con él por unos meses, cuando se produjo el golpe de 1966, con la consiguiente intervención de las universidades nacionales. El Departamento de Física de la FCEN quedó devastado con las renuncias.
Poco después, el Profesor Kowalevski, uno de los pocos que no habían renunciado, buscó atraerlo mediante un nombramiento en un cargo, que rechazó.
Boer le ofreció una beca de graduado para hacer el PhD, que aceptó, graduándose tiempo después. Escribió varios artículos en colaboración con Boer y recibió distintos subsidios, entre los cuales se destacó el del Jet Propulsion Lab (fue a Los Ángeles en ese entonces).
Dussel vivió los procesos de radicalización universitaria que se producían en varios centros estadounidenses, con centro principal en Berkeley. En ese marco incorporó una perspectiva cercana a las corrientes críticas del marxismo occidental de entonces.
Boer le ofreció presentarlo para ir a trabajar un tiempo en Berlín pero, finalmente, a fines de 1970, volvió a Buenos Aires con su esposa, Amalia Martínez y sus dos hijas, Verónica e Inés.
Su retorno se dio en un contexto de intentos de normalización bajo las reglas de la dictadura de entonces. En ese marco, el Decano interventor Raúl Zardini había convocado a concursos condicionados de profesores, tal como se dio en otros espacios de la UBA por esa época. En el Departamento de Física, se habilitó una participación amplia y se designaron jurados internacionales inobjetables. De allí surgió la incorporación como profesores de un grupo de físicos jóvenes que, en su mayoría, estaban en el exterior. Un caso paradigmático había sido el de Miguel A. Virasoro. Este “retorno de los físicos” a la FCEN, sin duda inspiró a otros, como Dussel y su amigo y colega Aaron Pinczuk, a volver al país y a comprometerse con los cambios en la universidad, en consonancia y acuerdo con sus colegas que ya estaban trabajando allí.
Desde su regreso a la Argentina, trabajando como investigador en CNEA, se conectó activamente con el medio local. En mayo de 1972 fue electo presidente de la Asociación Física Argentina (AFA) y lideró, desde allí, un involucramiento de los físicos en la política de la FCEN. Para 1973, Dussel participaba de distintos espacios vinculados a las distintas agrupaciones docentes y de la juventud.En particular, formó parte de la asociación docente de la Facultad (ADICEN).
Entre 1972 y 1973 cambió de lugar de trabajo en el Conicet, pasando de la CNEA al Departamento de Física de la FCEN, como lo hizo también su amigo Pinczuk. Allí fue nombrado profesor asociado interino y asumió como Secretario Académico “ad honorem” del flamante decano Miguel Ángel Virasoro tras la recuperación democrática.
Una de las iniciativas significativas impulsadas por Dussel fue el intento de constituir un consorcio para desarrollar la capacidad de producir chips de silicio de alta pureza en la Argentina para usos en la industria electrónica nacional, en particular asociándose con empresas del Estado y con compañías nacionales como FATE Electrónica. Este proyecto lo llevó adelante con Antonio Misetich que fue secretario de investigación de la Facultad en el decanato de Virasoro y su amigo personal. Ambos coordinaron varias reuniones, con personal del INTI, de la CNEA, de Bariloche, y de la Facultad.
A Virasoro, quien había renunciado en diciembre de 1973, lo sucedió el químico Roberto Lugo que participaba del Consejo Tecnológico liderado por Rolando García. En marzo de 1974 el Congreso aprobó la llamada «Ley Taiana» (Ley de Universidades Nacionales N° 20.654), promulgada el 25 de ese mes. Esta Ley preveía un proceso de normalización hasta su plena vigencia. En la UBA, el presidente Perón designó a Vicente Solano Lima como rector normalizador. La mayoría de los decanos de la etapa previa fueron ratificados, pero Lugo, fue una de las excepciones.
En la FCEN el peronismo no era la primera fuerza en el movimiento estudiantil. La alianza de juventudes (PC, JUP, FM, entre otros) acordó con el rector la designación en Exactas de Manuel Sadosky, ex vicedecano y figura notable del período interrumpido en 1966. Al conocerse la designación se convocó una multitudinaria asamblea en el aula magna del pabellón 2. En medio de un clima de rechazo a lo que se veía como una imposición, un grupo de docentes jóvenes de física postuló el nombre del Dussel en base a sus antecedentes académicos y políticos. Con el apoyo masivo de los presentes, el nombre de Dussel fue propuesto al rector Solano Lima. Dussel fue designado decano normalizador por resolución del Consejo Superio Nº 53 del 16 de abril de 1974.
Su gestión al frente de la FCEN fue muy breve: duró desde el 16 de abril de 1974 hasta la llegada a la UBA de Alberto Ottalagano, de la mano de la “Misión Ivanissevich”, el 17 de septiembre, sólo 5 meses.
Luego del fin abrupto de su decanato, volvió a la CNEA, en un clima de amenazas bajo el accionar de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), grupo parapolicial sostenido el Ministerio de Bienestar Social a cargo de José López Rega. En noviembre de ese año fue detenido y rápidamente liberado.
Al mismo tiempo siguió al frente de la AFA hasta mayo de 1975, en que se renovaron las autoridades de la asociación. Varios de los directivos entrantes fueron desaparecidos y otros se exiliaron por lo que la AFA quedó acéfala, de hecho, hasta el retorno democrático.
Dussel se integró en el Laboratorio de Detectores de Silicio (Departamento de Instrumentación), convergiendo en CNEA con Aron Pinczuk (apodado “H”) y Antonio Misetich, ambos incorporados al Departamento de Física del Estado Sólido, al lado del de Instrumentación. Así fue como, además de las actividades laborales destinadas al crecimiento de monocristales de Silicio y la posterior elaboración de detectores de Barrera de Superficie, desarrollaban espacios para intercambiar sobre los dramáticos temas de ese momento políticamente tan complejo.
A finales de 1975 su salud se comenzó a deteriorar rápidamente y, para abril de 1976, resultaba claro que le quedaba muy poco tiempo de vida. El 6 de mayo de 1976 una resolución del delegado de la Junta Militar a cargo de la Secretaría de Ciencia y Tecnología dio de baja a decenas de miembros de la carrera de investigador del CONICET aduciendo “razones de servicio”, al amparo de la Ley 21.274 sancionada por la misma Junta a pocos días del golpe. Entre los cesanteados estaba Dussel.
Tanto Amalia, su mujer, como su hermano Guillermo realizaron significativas gestiones para que la medida quedara sin efecto por el tiempo que le quedaba de vida y lograron que la CNEA lo mantuviera con un cargo.
Murió el 19 de junio de 1976 poco antes de cumplir 40 años.
Referencias:
Bibliografía
Bilmes, “Cuando todo se puso en discusión. La FCEN en el ‘73”. La Ménsula 16 de 2012.
Carnota, Raúl. Historia Exactas UBA. Publicación de Facebook, junio 2026.
Friedemann, Sergio. La Universidad Nacional y Popular de Buenos Aires. La reforma universitaria de la izquierda peronista, 1973-1974. Buenos Aires, Prometeo, 2021.
Darío Pulfer