Enero de 1961

7. Aplicación del Plan Conintes y detención del Gobernador de Santa Cruz Mario Paradelo y el ex Jefe de Policía de la Provincia de Buenos Aires, Guillermo Pita.

9. Carta de Juan D. Perón a Manuel Damiano, solicitando que apoyen la candidatura de Raúl Damonte Taborda a senador por la Capital Federal en las elecciones de febrero de ese año.

«Aprovecho el viaje del amigo Damonte Taborda para hacerle llegar, con mi más afectuoso saludo, mi gran abrazo. Hemos conversado largamente sobre nustras cosas de allá y lo encuentro muy bien encaminado hacia los mismos fines por los cuales nosotros luchamos. Eso hace posible nuestra ayuda para que su candidatura sea apoyada sin retaceos por nuestra genete. Yo espero que los compañeros sepan comprenderlo y le pongan el hombro…El compañero Campos tiene instrucciones a este respecto, como también le escribo al Consejo que, con su autoridad, puede resolver al respecto.».

El libro de Fermín Chávez Alberdi y el mitrismo, perteneciente a la Colección La Siringa de la Editorial Arturo Peña Lillo, fue despachado de los talleres Artes Gráficas Doce S.R.L. El abordaje de Alberdi como “historicista” y crítico de la política porteñisa encarnada por Mitre, a través de citas de los escritos póstumos del tucumano, inauguraba una práctica común en diversos revisionismos de la época.

Febrero de 1961

5. Realizadas las elecciones en la Capital para una Banca en el Senado, triunfó el candidato del Partido Socialista Alfredo Palacios. En la campaña, Palacios llevó un discurso “resueltamente procastrista”. El partido socialista empapelaba la Capital con la consigna: “En Cuba los barbudos, aquí los bigotudos. Vote, vote, vote. Vótelo a bigote”.Palacios realizó una campaña opositora denunciando el “materialismo grosero” y la “política maquiavélica de pequeños hombres…que desconcierta y confunde”. Además del apoyo a Cuba, se manifestaba en favor de la reforma agraria.Como contrincantes de Palacios, se presentaron Arturo Jauretche y Raúl Damonte Taborda. Este último recibió el apoyo de Perón.

8. Las 62 Organizaciones entregaron un memorial al General Carlos Severo Toranzo Montero en la Secretaría de Guerra, abogando por la libertad de los presos gremiales y la abolición del Plan Conintes, del que afirmaron “dejó un saldo amargo para todos y retarda la pacificación del país”.

12. Acto de apoyo de la CGT a los textiles en Berisso, en el Club Trabajadores de la Carne. Los obreros del sector, estaban en conflicto desde hacía seis meses atrás contra la patronal inglesa de la firma ThePatentKnitting instalada en esa localidad de la provincia de Buenos Aires.

Elecciones en la provincia de Mendoza, en las que resultó triunfante el candidato del Partido Demócrata (conservadores o “gansos”).

16. La CGT fue devuelta a la dirección sindical peronista tras años de intervenciones decretadas desde 1955.

21. Ingreso al gobierno de Federico Pinedo para “aportar soluciones a los problemas económicos, jurídicos y técnicos” de la central termoeléctrica Costanera.

28. El Gobierno entregó la CGT a una comisión de 20 sindicalistas.

28. Comenzó a publicarse el semanario Política, orientado por Jorge Abelardo Ramos.

Marzo de 1961

El gobernador de la Provincia de Buenos Aires Oscar Alende intentó la formación de un Frente Radical-Peronista.

5. Elecciones en Catamarca. La UCRI alcanzó el triunfo y consiguió las ocho diputaciones que se dirimían para la legislatura local.

8.Frondizi viajó a la Antártida.

13. Kennedy anunció en Washington la Alianza para el Progreso.   

15. La editorial Coyoacán, en el marco de su prédica revisionista federal provinciana, difundió textos de Alberdi bajo el título Mitre al desnudo.

16. La Comisión de los 20, integrada entre otros por Framini y Vandor, logró la recuperación de la CGT para el movimiento obrero. Devolución de bienes e instalaciones como un paso necesario para llegar  a su normalización.

16-17. Conciliación por el conflicto gremial de la empresa textil The Patent Knitting Co. en el ámbito de la Subsecretaría de Trabajo entre la AOT y la patronal de la  fábrica.

19. Elecciones en Santa Fe. El oficialismo volvió a imponerse.

22. Fue pasado a retiro el Comandante en Jefe del Ejército General Carlos Severo Montero: denunció corrupción en el gobierno y fue reemplazado por el General Rosendo Fraga.

28. El General Rosendo Fraga denunció al General Toranzo Montero de organizar un golpe de Estado.Fraga resultó fortalecido concentrando los cargos de Secretario de Guerra y Comandante en Jefe. Esto significó la derrota y la caída de Toranzo Montero.

Abril de 1961

1.El General Raúl Alejandro Poggi asumió el Comando en Jefe del Ejército.

9. Elecciones en Misiones y San Luis: triunfo del oficialismo.

17. Nuevamente corrieron rumores sobre otra crisis militar.Sectores militares advirtieron a Frondizi por su próximo encuentro con Quadros, a quien sindican de comunista.

17. Invasión norteamericana a Bahia de los Cochinos, Cuba.

20. Encuentro en Uruguayana de los presidentes Frondizi y Quadros.

22. Carta de carácter confidencial de Peron a los “compañeros de la Unión Obrera de la Construcción”:

Mientras los políticos alcahuetean al servicio de sus amos de adentro y de afuera, los trabajadores deben aprovechar silenciosamente el tiempo, para ir construyendo una organización férrea a cuyo conjuro han de caer vencidos no sólo los explotadores, sino también sus amanuenses y la guardia pretoriana que los sostiene. Las organizaciones obreras han sido siempre la columna vertebral del peronismo y cuando los dirigentes políticos flaquean en la lucha, es halagador ver a los obreros, que son los únicos que sostienen con honor y con heroísmo las banderas del Justicialismo liberador…Es necesario seguir la táctica del agua que siempre pasa, con violencia si puede, sino con perseverancia. Es precisamente en la tenacidad que se sepa poner en la lucha, donde residen los principales factores de éxito…La muletilla de que ‘los sindicatos no deben meterse en política’ ha sido precisamente lo que ha permitido la explotación trabajadora durante los siglos pasados. Es un truco de la burguesía, en el que no creen sino los tontos y los ignorantes.

24. Se produjo el relevo de Alsogaray como Ministro de Economía, de manera inesperada. Ello llevó a la renuncia del Ministro de Economía quienfue reemplazado por Roberto Alemann. La renuncia del ministro de economía se trataba de una vieja demanda de sectores internos de la UCRI.

27. Renunció el Canciller Diógenes Taboada y fue reemplazado por Adolfo Mugica.

Mayo de 1961

1.El Presidente Frondizi inauguró el período de sesiones del Congreso presentando un programa de 16 puntos.

2.Reunión de Frondizi con el presidente del Consejo de Gobierno de Uruguay, Eduardo Víctor Haedo.

El Consejo Coordinador y Supervisor del Movimiento Peronista exhortó a un “reencuentro” de todos los militantes y dirigentes del peronismo, instando al regreso a sus filas de quienes se habían alejado o dejado de participar.

3.Frondizi viajó a Bolivia, para entrevistarse con el Presidente Víctor Paz Estenssoro.

12. Se concretó la firma de la concesión con la Compañía Italo Argentina de Electricidad.

15. Plenario del Partido Justicialista, en el que se resolvió lanzar una exhortación al reencuentro de todos los peronistas, incluyendo a los que ya no militaban en el Movimiento y deseaban reingresar al mismo.

Huelga ferroviaria en demanda de mejoras salariales.

22. Se dividió el Partido Socialista.

30. La Unión Ferroviaria proclamó que resistirá con todos sus medios al plan de reorganización de su sector impulsado por el Gobierno Nacional.

Realización de un “Homenaje a Raúl Scalabrini Ortiz. Precursor de una Argentina Justa, Libre y Soberana”, a dos años de su fallecimiento. Se desarrolló en la sede del Sindicato de Alimentación (Estados Unidos 1532). Fueron oradores: Alberto Damiani (Sindicato Alimentación), Rodolfo Brieba (CGU), Oscar Berlingo (Agrupación Gráfica Sindical-lista verde), Amado Olmos(de las 62 organizaciones) y José M. Rosa (Fundación Raúl Scalabrini Ortiz). En la casa de la familia en Olivos hablaron Jauretche y Trípoli y el plástico Bourse Herrera obsequió a  Mercedes Comaleras un retrato de Scalabrini. 

Dardo Cabo creó el Movimiento Nueva Argentina (MNA), una escisión tacuarista que se declaró peronista y se acercó a los sindicalistas de la Unión Obrera Metalúrgica.

Asumió como Secretario del Consejo Coordinador y Supervisor del Peronismo Alberto Iturbe.

Junio de 1961

Perón recibe a Monseñor Ramón Plaza en su residencia de Puerta de Hierro.

Augusto Timoteo Vandor, líder de la Unión Obrera Metalúrgica, visitó a Perón en Madrid.

El dirigente conservador Vicente Solano Lima visitó en Madrid a Juan Domingo Perón. Tras la reunión declaró que “Madrid es la meca de todos los políticos argentinos”.

Marcos Merchensky y Ramón Prieto, figuras de confianza de Rogelio Frigerio, establecieron Cangallo 1917, como lugar de encuentro con la finalidad de establecer un plan de “relaciones públicas” con la oficialidad de las FF.AA.

5. Frondizi anunció un programa para combatir el déficit ferroviario.

14. Decretaron huelga los ferroviarios del Ferrocarril Mitre y los transportistas de pasajeros. Los cañeros tucumanos realizaron una marcha del hambre, la CGT afirmó la existencia de inquietud en el movimiento obrero y organizó un Plan de Acción.

15. Los cañeros tucumanos organizaron una “Marcha del Hambre. La CGT organizó un plan de acción.

16. Fue detenido Gustavo Rearte, tras ser baleado por la espalda en la esquina céntrica de Rodríguez Peña y Sarmiento por la policía.

17. Expertos del Banco Mundial recomendaron el cierre de ramales ferroviarios.

23. El Senado aprobó el Plan de Reorganización ferroviaria.

25. Raúl Prebisch, Secretario Ejecutivo de la CEPAL, señaló que la inversión extranjera y “el libre juego de las fuerzas económicas para la iniciativa privada extranjera diera fuerte impulso a nuestro desarrollo” no aseguran el desarrollo de los países latinoamericanos.

26. Fue designado Ministro de Trabajo Ismael Bruno Quijano en reemplazo de Acuña Anzorena.

Alberto Iturbe, Presidente del Consejo Coordinador y Supervisor del Movimiento Peronista, ratificó el sentido del “reencuentro de todos los peronistas”, en alusión a la carta enviada al Consejo por parte de Bramuglia, Leloir, Albrieu, Mercante y otros.

Julio de 1961

2.Frondizi viajó a Paraguay para reunirse con Alfredo Stroessner.

8. Carta de Juan D. Perón a Eleuterio Cardozo, dirigente sindical de la carne.

Mí querido compañero:

Contesto su carta del 3 de julio ppdo., y simultáneamente escribo al Consejo Coordinador y a Américo Barrios sobre su asunto, a fin que se proceda a rectificar sus resoluciones en vista de no haberme llegado los antecedentes solicitados al respecto.

Sin perjuicio de lo anterior y hasta tanto lleguen las comunicaciones de referencia, le ruego que se apersone con esta carta al compañero Secretario General del Consejo Coordinador, Don Alberto Iturbe, a fin de que se comience a preparar el asunto y tomar las medidas correspondientes.

Creo que lo más aconsejable es que todo parta del Consejo Coordinador que fue también el iniciador de las gestiones de su expulsión. En lo que me concierne yo doy por levantada esa sanción como consecuencia de no haber recibido hasta hoy los antecedentes solicitados pero, comprenderá que, por respeto a los organismos partidarios, es indispensable que sea allí donde se tomen las medidas correspondientes a la iniciación de las gestiones para dejar sin efecto dicha expulsión.

Otro tanto ha de hacerse, por gestiones del propio Consejo Coordinador, con las «62 Organizaciones» que también lo expulsaron como consecuencia de la expulsión dictada por el Consejo Coordinador de entonces. Creo que en este sentido no puede haber inconveniente y que todo se solucionará rápida­mente y a satisfacción, con lo que quedaría terminado el asunto.

Llenado estos aspectos vendrá sin pérdida de tiempo la declaración pública a que Usted se refiere y que yo no tengo inconveniente alguno en hacer pública como corresponde.

Espero que con ésto se solucione todo a su gusto y que

desaparezca en Usted la amargura que pueda haberle producido este episodio del que no está exento nadie de los que tienen la función de dirigente. Un gran abrazo

Firmado: J uan Perón

15. La editorial Coyoacán reeditó el libro de Jorge Abelardo Ramos titulado Crisis y resurrección de la literatura argentina.

18.La CGT realizó un paro general de 24 horas.

20. En virtud de una huelga de la policía la Gendarmería controló la provincia de Córdoba.

Carta de Juan Domingo Perón dirigida a John F. Keneddy.

Presidente de los Estados Unidos de América

Con motivo del Congreso de la O.E.A., a celebrarse en Punta del Este, República Oriental del Uruguay, donde no se escuchará la voz auténtica del pueblo argentino, he considerado necesario, por intermedio de ésta, en apretada síntesis, hacerle conocer la opinión del mismo.

Hace pocos días, Usted Señor Presidente, ha afirmado con evidente buen juicio, que los problemas latinoamericanos tienen su solución en la Justicia Social.

Hace quince años, los justicialistas en la República Argentina afirmamos lo mismo y lo hicimos doctrinaria y acabadamente en realizaciones fehacientes.

Estados Unidos e Inglaterra colaboraron para que fuéramos derribados del Gobierno, donde estábamos, elegidos por una mayoría sin precedentes en la historia política del país. De estas incongruencias suele estar empedrado el camino que conduce al fracaso. Las consecuencias no pueden cambiar porque hayan variado los presidentes de los Estados Unidos y Usted debe cargar con el lastre tan negativo de sus predecesores. En los últimos quince años la República Argentina no ha recibido de Norteamérica sino perjuicios, tanto cuando nos bloquearon en 1947 como cuando la invadieron sus compañías petroleras en 1959.

Muchas veces he oído a funcionarios americanos preguntarse por la causa de la adversión que los pueblos iberoamericanos sienten por su país y su Gobierno.

Esta es la Hora de los Pueblos.

La explicación es demasiado compleja y larga de enumerar aunque no implícitamente puede condensársela en pocas palabras: los días que corren comienzan ya a ser la «hora de los pueblos» anunciada por el Justicialismo hace más de quince años; los Estados Unidos hasta ahora se han dedicado a «ganar gobiernos» (o a comprarlos), en tanto Rusia ha tratado de conquistar los pueblos. Los pueblos son los permanentes mientras los gobiernos son circunstanciales. Las consecuencias se comienzan ya a percibir no solo en Europa, Asia y África sino también en Latinoamérica. Esa es una de las principales razones para que los pueblos vean en los Estados Unidos a un enemigo, como enemigo es a menudo el gobierno que apoyan, en tanto Rusia gana en los pueblos cada día mayor número de amigos.

Uno de los peores males que azotan al Pueblo y al Gobierno norteamericano son sus Agencias de Noticias y sus cadenas publicitarias, que actúan en todo el Continente, dirigidas por la Sociedad Interamericana de Prensa (S.I.P.). No es secreto para nadie que tales agencias y cadenas sirven normalmente intereses muchas veces inconfesables y que detrás de su acción publicitaria no hay más que sofismas y falsedades al servicio de tales intereses.

Una prédica dañina de tales órganos de opinión ha pretendido aunque sin éxito, envenenar a la opinión pública contra las tendencias populares y los hombres que lealmente las servían, utilizando la circulación de infundios y calumnias de todo orden mal disimuladas en las noticias que transmiten, sin percatarse del mal que con ello se hacían a sí mismas y a su país. Las consecuencias de tal conducta han recaído sobre los Estados Unidos a quienes se cargan (tal vez injustamente) las culpas de la ignominia de sus órganos publicitarios.

Esas agencias y cadenas publicitarias reciben el castigo que corresponde a todos los falsarios: que cuando dicen la verdad, nadie la cree. Sin embargo, el mal está causado porque han conseguido crear un clima ficticio sobre una realidad que es totalmente diferente, induciendo al pueblo y al gobierno norteamericanos en un error que a menudo resulta funesto, desde que el hombre procede tan bien como bien informado está. Cuando el engaño es colectivo el perjuicio es solo para el engañado y muchos de los errores de la política internacional americana tienen su explicación en ese falso panorama informativo.

El caso de la República Argentina es altamente ilustrativo al respecto: en 1946, con la ascensión al poder del Movimiento Justicialista, se inicia en el país una verdadera revolución social que lleva a su frente las tres banderas que constituyen la aspiración del Pueblo Argentino: la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. De nuestras inmensas realizaciones materiales están en el país los testimonios más elocuentes, pero lo que constituye nuestro mayor orgullo es la obra social realizada que llevó un país medieval a ser uno de los estados socialmente más avanzados y poseer uno de los standards de vida relativamente más elevados. Gobernamos con la Constitución y la Ley y el Pueblo afirma aun hoy que el Gobierno Justicialista aseguró diez años de felicidad y el setenta por ciento de la población era justicialista. Hoy, después de seis años de violencia, arbitrariedad y concupiscencia gubernamental, podemos asegurar que ese porcentaje ha aumentado.

Sin embargo, una despiadada campaña publicitaria realizada por las agencias norteamericanas de noticias, apoyada por el mismo Gobierno de los Estados Unidos, se encargó de difundir por el mundo las mayores calumnias e infamias contra nuestro régimen constitucional como preparación para una acción revolucionaria que, con suficiente evidencia, sabemos fue costeada, apoyada y dirigida por Gran Bretaña. Durante los diez años de nuestro Gobierno sentimos el ataque permanente y la persecución más enconada tanto del «StateDepartment» como del «Foreign Office», que fueron desde el bloqueo implícito hasta el sabotaje más abierto y descarado.

Ahora, nos preguntamos, si ante semejante evidencia, el Pueblo Argentino y su único gobierno realmente representativo, deben seguir amando a sus detractores y destructores.

El cuartelazo de 1955

Pero ahí no termina todo. En 1955 se produce en nuestro país un «cuartelazo» que tiene evidente mandato foráneo, cuyas consecuencias no podían ser otras que el desorden, el hambre y la miseria que actualmente está sufriendo su pueblo, porque al desgobierno de la dictadura de Aramburu le ha sucedido una banda de asaltantes políticos que constituye el peor azote que recuerda la historia política argentina. La caída del Peronismo, producto de la confabulación de la oligarquía capitalista con los intereses foráneos, no ha podido dar otro resultado que el que está a la vista.

Cuando en 1955 al decir de nuestros críticos la situación «era mala», poseíamos una reserva financiera de 750 millones de dólares en caja, un encaje áureo de 850 millones de la misma moneda, no teníamos deuda externa y nuestro comercio exterior se desenvolvía con ventaja merced a los convenios bilaterales. Han pasado solo seis años desde el día en que fuimos despojados del gobierno y, en ese lapso, se han dilapidado la reserva financiera y la reserva de oro y se ha contraído una deuda exterior de más de 3.000 millones de dólares, después de haber desorganizado el país e imposibilitado la comercialización de su producción. Pero eso no es todo: también se ha perdido toda dignidad y como en los tristes días del «Pacto Runciman – Roca», mendicantes argentinos suelen deambular por los despachos europeos y norteamericanos en procura de alguna limosna que lleva implícito una confesión de incapacidad y desvergüenza.

Pero, si en lo internacional la situación económica es mala en lo interno, es aún peor. Mientras nosotros disponíamos de un presupuesto nacional que no pasaba nunca de los 20.000 millones de pesos, que todos los años cerrábamos con superávit, en la actualidad se dispone de uno no inferior a los 135.000 millones que, por falta de financiación, cierra con casi un 50% de déficit, que en los cinco años pasados se ha ido acumulando como deuda fluctuante. Por eso, la deuda interna que en 1955, totalmente consolidada, llegaba solo a los 11.000 millones de pesos, alcanza hoy cifras imposibles aún de calcular. La circulación monetaria que era entonces de 28.000 millones de pesos, pasa hoy los 130.000 millones y, en consecuencia, el valor del peso ha disminuido a menos de la cuarta parte, a pesar de las inyecciones de dólares, que a manera de aspirinas, se hacen todos los días en el mercado de monedas argentino.

Los inconcebibles negocios que llevaron a las concesiones petroleras destruyeron toda posibilidad de resolver económicamente el problema de los combustibles.

Bastaría considerar para comprenderlo, que el petróleo cuyo precio internacional no pasa de los diez dólares la tonelada, cuesta en la Argentina alrededor de los 17 dólares en la boca del Pozo. Si a eso se le agrega que el Gobierno Argentino se obligó por contrato a proveer cambio a razón de 40 pesos por dólar (cuando en realidad está sobre los 30 pesos) se podrá apreciar lo que puede resolver la extracción del petróleo argentino.

Los servicios financieros que el Gobierno Argentino debe servir cada año para satisfacer los giros de las empresas extranjeras y las obligaciones contraídas por los aprovechados negociadores del petróleo, es lo que está descapitalizando al país y sumiendo al Pueblo en la miseria y el dolor. La contrapartida son los empréstitos, remedio que resulta peor que la enfermedad, el peor error que comete el Gobierno de los Estados Unidos al concederlos, porque la mitad de su valor se pierde por sobrevaloración del dólar con respecto a su valor adquisitivo, por el aumento de precios producido por falta de licuación internacional, por la pérdida de seguros y fletes y la otra mitad que resta, es generalmente víctima de la codicia de los funcionarios y políticos deshonestos. Pero, al final, el Pueblo que no recibe beneficio alguno y que debe pagarlo todo con crecidos intereses, termina condenando al prestatario que, para él, ha resultado un vulgar usurero.

Yo tengo autoridad moral para decirlo y sostenerlo porque en 1946, cuando me hice cargo del Gobierno, declaré que «me cortaría la mano antes que firmar un empréstito» y en los diez años que goberné al país, no sólo no se contrató ningún empréstito, sino que se pagó una deuda externa que tenía el país y que pasaba de los 3.500 millones de dólares, cumplimos todos nuestros compromisos, realizamos una amplia justicia social, dimos diez años de felicidad al Pueblo Argentino, organizamos nuestra riqueza y estabilizamos nuestra economía tanto en lo interno como en lo internacional.

Hambre, injusticia y arbitrariedad para el Pueblo

Pero, es tan grande el engaño ó la mala fe, que a menudo se sostiene que la dictadura de Aramburu y el «gobierno» de Frondizi han «mejorado la situación económica de la Argentina». El Pueblo Argentino sabe bien que es todo lo contrario porque lo experimenta en su bolsillo y en su estómago, vísceras suficientemente sensibles como para influenciarlas con la falsa propaganda. Si estas afirmaciones falsas e insidiosas provienen de funcionarios del Gobierno de los Estados Unidos, como a menudo sucede, ¿cómo se pretende que no sufra su prestigio ante los pueblos que conocen la verdad y que generalmente las atribuye a móviles inconfesables en defensa de intereses espurios?

Sin embargo, el problema argentino, como el de casi todos los pueblos iberoamericanos, no es simplemente económico como muchos se empeñan en considerar y que es error en qué suele incurrir el materialismo de las tecnocracias.

Para fundamentar esta afirmación bastaría pensar que esos pueblos forman parte de un mundo que se encuentra empeñado no solo en comer, sino también en dilucidar un problema ideológico alrededor del cual se mueven los poderes más formidables que ha conocido la humanidad de todos los tiempos. Esos pueblos saben también que su decisión no depende tanto de ellos como de la que ha de producirse pronto quizá a miles de millas de distancia y luchan en la medida de sus fuerzas cada uno en el bando de su preferencia ideológica o en el que las circunstancias fortuitas terminan por arrojarlos.

Un falso enfoque, mezcla de atraso, ignorancia y mala fe, pretende desviar el problema argentino hacia un materialismo suicida, que no es solo negativo, sino que utiliza también todas las formas de la descomposición moral para satisfacer los apetitos y las pasiones de los círculos del privilegio.

El proceso argentino, como el latinoamericano, es el despertar de los pueblos en procura de su propio destino. La explotación de las masas, inicuamente impuesta para servir intereses foráneos, la miseria insidiosamente provocada como medio de someter al pueblo, la injusticia, la arbitrariedad y la violencia no son sino secuelas del mismo mal que llevan irremisiblemente a la misma consecuencia: la rebelión de las masas. «Nuestros gobernantes», usurpadores del poder del Pueblo, simulan buscar la solución de todos los males agitando el fantasma del comunismo y la mala situación económica en procura de fácil y graciosa ayuda financiera, aunque sea a costa de entregar el país a los Poderes tenebrosos del capitalismo internacional; otros anhelan que la solución llegue por el advenimiento de un nuevo imperialismo, en tanto no se les ocurre pensar que la única solución ha de llegar con la justicia, la independencia y la soberanía que seamos capaces de conquistar con nuestro trabajo y nuestro sacrificio.

De colonia a patria

En 1945 recibí una colonia y en 1955 dejé una Patria justa, libre y soberana.

Cuando observo el panorama que presenta el país en la actualidad y veo entronizadas a la hipocresía y la infamia de unos pocos que escudados en falsas premisas esclavizan preconcebidamente al Pueblo con designios ocultos, se me presenta con claridad una diabólica maniobra destinada a provocar conscientemente la rebelión de las masas populares hacia objetivos que no son difíciles de desentrañar.

Todo cuanto se diga sobre una posible solidaridad de los pueblos iberoamericanos con la causa del capitalismo y sus sistemas, no pasará nunca de ser una falsedad y los gobernantes que lo sostengan o traten deliberadamente de engañar, ó no representan a su Pueblo. Ya es irremisiblemente tarde para obtener semejante solidaridad que puede estar en algunas bocas pero no en sus corazones. Cuando mucho se podrá obtener una prudente Tercera Posición porque nosotros, los americanos del sud, vemos el problema de muy diverso modo del que lo pueden apreciar los americanos del norte. Para nosotros, el actual estado beligerante del mundo se debe simplemente a que se está dilucidando el signo ideológico que ha de caracterizar al siglo XXI mediante la enconada lucha entre el capitalismo y el comunismo, ambos internacionales. Así el capitalismo defiende las «democracias imperiales» del siglo XIX en tanto el comunismo manifiesta defender las «democracias populares». Es indudable que el siglo XXI será de las democracias sociales porque la historia y la evolución no retroceden: allí donde no triunfen las tendencias sociales del tipo del Justicialismo podrá triunfar el comunismo pero jamás el capitalismo ya perimido. Esta es una verdad que por dura que resulte hay que asimilarla porque peor es engañarse así mismo.

Hay que persuadirse también que el comunismo es una doctrina, que podrá o no compartirse pero que, porque eso, no dejará de serlo. A las doctrinas solo se las puede combatir y vencer con otra doctrina mejor. El empleo de la fuerza o de la intriga en sus diferentes formas no están indicadas ni ganarán camino en la solución que se busca. Hasta ahora los Estados Unidos solo han empleado estas formas equívocas de ejecución y los resultados están a la vista. No es suficiente que el fin que se persiga sea bueno si las formas de ejecución se encargan de demostrar lo contrario.

El error de los altos funcionarios norteamericanos que visitan nuestros países y reciben invariablemente una acogida francamente agresiva está precisamente en creer que todo se puede arreglar mediante esporádicas ayudas económicas y no quieren concebir ni comprender que se trata de causas más profundas entre las cuales no son las menos importantes los comportamientos de las empresas industriales yanquis asentadas sobre las riquezas naturales de nuestros países, que constituyen verdaderas manchas negras en la historia de las relaciones humanas y comerciales de los Estados Unidos con Hispanoamérica. Otra de las razones que más han influido en la animadversión mencionada es la intervención de los Estados Unidos en los asuntos internos de los países latinoamericanos, de las cuales está plagada la historia de nuestras relaciones.

La dictadura y su sucesor

Nuestro país que había vivido diez años de tranquilidad, progreso y felicidad justicialista cae de repente en una terrible dictadura militar que trata de someterlo por el terror a base de fusilamientos (los primeros que se producen en el último siglo por causas políticas), persecuciones, genocidios en masa, exilios y prisiones, como toda otra clase de infamias políticas y policiales. Que despojan de sus bienes a todos sus enemigos políticos perjudicando así a millares de ciudadanos, bienes que con la mayor impudicia se reparten entre los altos bonetes de la dictadura. Que derogan la Constitución por decreto y dejan sin efecto todas las reformas sociales realizadas por el Justicialismo, para retrotraer la vida del Pueblo a las peores épocas de su explotación y su miseria. Entre tanto, Estados Unidos apoya ostensiblemente esta situación con un entusiasmo fuera de todas las reglas y formas habituales en la política internacional, apareciendo a los ojos del Pueblo escarnecido como cómplice y causante de todos sus males.

A pesar de ese apoyo descarado, esa dictadura no logra sostenerse en el gobierno y decide llamar a elecciones, a todas luces fraudulentas, proscribiendo previamente a la mayoría del Pueblo, al declarar fuera de ley al Justicialismo. Es así como se pretende hacer creer que se normaliza la situación argentina a base de cambiar una enormidad con otra enormidad mayor. El pseudo «gobierno legal» producto de una opción y no de una elección deja así planteado un conflicto peor: la dictadura militar ha encontrado una puerta de escape a costa de meter al país en un callejón sin salida. Todo esto ha sido apoyado porque el Gobierno de los Estados Unidos que lo hacía contra toda justicia y, en cada caso, echándose encima el anatema y el odio de casi todo un pueblo, que porque rara coincidencia es uno de los más politizados del mundo.

Hoy, el Presidente más desprestigiado de la historia argentina y careciente del mínimo de dignidad compatible con esa función, aparece como el personero de los Estados Unidos al que parece no interesarle complicarse con semejante personaje a cambio de ventajas imaginables para el futuro, pero el error es demasiado grosero para que pueda pasar desapercibido a el Pueblo Argentino. Esa gente podrá tener presente, porque algunas circunstancias extraordinarias lo han posibilitado, pero carece en absoluto de porvenir, máxime si como simula está al servicio incondicional del capitalismo y la reacción oligarca. En la República Argentina, si no se hace fraude o se emplea la violencia, vencerá al Justicialismo, pero si la reacción utilizando el engaño o la fuerza se lo impide desde el gobierno, vencerá el comunismo en cualesquiera de sus formas pero jamás podrá imponerse la reacción en el futuro argentino. Es una realidad que conocen todos los argentinos y cuyo fatalismo envolverá a unos y a otros en su momento. Así como no nace el hombre que escape a su destino, tampoco los pueblos pueden escapar al suyo.

Como están las cosas en la Argentina no sé si llegaremos nosotros o si llegarán antes los comunistas, pero lo que sí puedo asegurar es que no llegará la reacción. Si las circunstancias fueran forzadas con el abuso de la fuerza o la insidia la entronizara, su vida sería muy efímera porque poco tardaría en ser derribada violentamente por el Pueblo, contra el cual es siempre mal negocio luchar. Frondizi ha sido el mejor aliado de los comunistas porque ha creado las condiciones de hambre y miseria necesarias.

Los Estados Unidos, complicados con Frondizi y su «gobierno», no han hecho sino fortalecer y extender el odio, ya que éstos no hacen nada impopular sin arrojar antes las culpas a las «presiones yanquis», a la influencia del Fondo Monetario Internacional o a los poderes ocultos de los intereses imperialistas.

El Pueblo Argentino vive actualmente en la más plena dictadura, bajo los efectos del «Estado de Sitio» que suprimió todas las garantías constitucionales y del «Plan Conintes» que puso la vida y el honor de los ciudadanos en manos de los más torvos torturadores y asesinos. Así, en nombre de las fuerzas armadas de la República se han asesinado y torturado ciudadanos en escala jamás conocida, se han proscripto millares de hombres públicos y dirigentes políticos y gremiales, como asimismo gimen en las cárceles argentinas una multitud de ciudadanos que han sido condenados por tribunales ilegales, en una parodia de justicia que resulta un escarnio para toda conciencia honrada. Se ha creado el delito de opinión y se castiga con prisión o multa a los ciudadanos por poseer retratos de determinadas personas en sus hogares. Se habla de libertad de prensa y el gobierno se ha incautado de todos los diarios, revistas, estaciones de radio y televisión, formando una verdadera cortina de silencio para todo lo que no sea afecto a sus móviles inconfesables. Si sus adversarios políticos publican un libro o un periódico, la policía se incauta de los mismos y reduce a prisión a sus propietarios por orden expresa del gobierno.

En Estados Unidos se pregunta a menudo el porqué del odio que demuestra el Pueblo Argentino a sus funcionarios que lo visitan: la respuesta no es difícil de comprender si se tiene en cuenta que el apoyo a semejantes aberraciones, máxime cuando el propio gobierno argentino hace correr la voz que procede así por la oculta presión de los intereses o el gobierno norteamericano.

«Democracia» y «Libertad»: persecución para el Pueblo

El Justicialismo, declarado fuera de la ley y perseguido en nombre de la «democracia» y de la «libertad» se ha tonificado y purificado. Lo mismo les ha ocurrido a «nuestros compañeros de suerte» los comunistas, que durante mi gobierno, cuando estaban dentro de la ley, en 1953, no alcanzaron a obtener treinta mil votos en total en las elecciones generales de ese año y que hoy pueden computar guarismos que se acercan al medio millón.

Nosotros no somos políticos profesionales ni luchamos por intereses de nuestros dirigentes sino porque el bienestar del Pueblo y la grandeza de nuestra Patria, como tampoco nos interesa que nuestra victoria sea inmediata sino definitiva y permanente. Creemos que si estamos en la verdad triunfaremos y sabemos que si no estamos en ella será mejor que no triunfemos.

El mundo está lanzado en una evolución tremendamente acelerada y la dirección de esa evolución es hacia las democracias sociales, lo que coincide en absoluto con la línea sostenida por la Doctrina Justicialista dando lugar a que podamos considerar a nuestro Movimiento en la propia naturaleza del desarrollo histórico, en tanto nuestros enemigos colocados en la reacción, con métodos del más crudo reaccionarismo, se han colocado «nadando contra la corriente» y se afanan porque vencer mediante hechos políticos circunstanciales carentes en absoluto del sustento que solo puede dar la línea de la evolución histórica.

El problema argentino no puede ser encarado dentro de los conceptos clásicos porque se trata de un hecho nuevo en la política nativa. Las soluciones a la visita son meras soluciones circunstanciales, carentes de trascendencia histórica, en tanto lo permanente es precisamente el proceso histórico que los políticos parecen haber olvidado. Los hechos políticos son meras formas transitorias cuando no se apoyan en el quehacer histórico que es el permanente y es el dominante. Muchos no han comprendido el Justicialismo porque parecen estar viviendo aún en el siglo pasado. La fuerza del Justicialismo radica en que su línea intransigente está en la propia naturaleza del desarrollo histórico, mientras que las otras tendencias viven y obran en el plano estrictamente político. Sus éxitos sólo pueden ser éxitos políticos sin la gravitación ni la permanencia del quehacer histórico.

El quehacer político sólo puede adquirir vivencia cuando tiene como sustento la línea histórica.

 Yo pregunto: si un movimiento popular de gran arraigo como lo es el Justicialismo que representa la inmensa mayoría del Pueblo, puede permanecer fuera de la ley sin luchas. Y, cerrados todos los caminos de la legalidad, perseguido e imposibilitado de hacer oír su voz, de intervenir en las contiendas electorales y hacer valer sus derechos, ¿puede tener otro camino que el de la conspiración en procura de resolver por la violencia, lo que no puede hacer pacíficamente? Como también pregunto: ¿si todas esas fuerzas justicialistas ven que esa anacrónica situación es apoyada por las grandes potencias occidentales que hacen causa común y sostienen el actual estado de cosas, no se sentirán atraídas por el apoyo que le ofrece el otro bando? Es necesario persuadirse que, en este campo, no se pueden seguir forzando las soluciones con los fáciles expedientes de la arbitrariedad o de la fuerza, porque es muy triste el clima de la injusticia para obligar a los pueblos a vivir en él.

De situaciones como ésta, que no son una excepción en el panorama político de Hispanoamérica, no puede ser culpado nadie que no haya intervenido directa o indirectamente en provocarlas, pero cuando existe la evidencia de una intervención en la preparación y un apoyo abierto a la continuidad de tal estado de cosas, tampoco puede pretenderse que se libere de responsabilidad a los culpables. Lo sublime de la ecuanimidad no está en los enunciados sino en la ejecución de las acciones. Por eso, cuando se pregunta por las causas del repudio popular a los representantes de los Estados Unidos, será porque los pueblos ni aman ni odian alguna razón muy justificada.

No hay que culpar inconsultamente al comunismo de la agitación de los pueblos, cuando existen otras causas mayores que explican esa agitación, como tampoco hay que «fabricar» un comunista en cada uno de los hombres libres que se revela ante las injusticias flagrantes. Para remediar los males no existe otro remedio que suprimir las causas que los producen porque el comunismo podrá acentuar los efectos, pero no provocarlos si no existen razones que los determinen.

Los terribles errores cometidos, imputables a todos, lo han sido inspirados más en los intereses y las pasiones que en el buen deseo de alcanzar soluciones ecuánimes y permanentes. La falsa información por falaz e interesada, la presión de los intereses materiales, la superficialidad de los juicios, la ignorancia y a veces la perversidad explican muchos de los hechos que hemos presentado, y que nos están llevando imperceptiblemente al desastre. De ello no se puede culpar siempre al adversario porque los errores son sólo imputables al que los comete y jamás al adversario que los sabe aprovechar con sabiduría y con prudencia. Ya decía Schöeffen, que para que se alcanzara un éxito como el de Cannas, no era suficiente la existencia de un Aníbal, sino que era indispensable que existiera un Terencio Varrón.

Hasta aquí he tratado de esbozar el problema argentino sin inmiscuirme deliberadamente en los demás países de Iberoamérica, porque considero que cada uno de ellos representa un problema concreto y un caso particular que no podrá resolverse ni con sistemas colectivos de acción, ni con medidas de orden general, aunque en las formas deberán tenerse presente siempre nuestra común idiosincrasia, que nace de la herencia hispánica que todos llevamos con orgullo en nuestra sangre. La historia de más de veinte siglos caracteriza la virilidad de muestra estirpe: mansa en el hacer pero indómita en la lucha. Se la puede persuadir pero no obligar, se la puede ganar pero no dominar.

La Nación Argentina está hipotecada

Señor Presidente: he recorrido casi una vida, que si me ha cargado de años, también me ha cargado de experiencia, sin que mi corazón haya envejecido.

No necesito nada, ni tengo ambiciones de ninguna naturaleza, estoy ya casi por sobre de todas las miserias humanas y terrenas, sólo le hablo como argentino y como hombre del Pueblo, que siente la responsabilidad de representar a muchos millones de hombres humildes de mi Patria, que ve con dolor la acción destructora de los sátrapas que los escarnecen y los explotan sin conciencia. Que ve asimismo como se va llevando un Pueblo deliberadamente a la desesperación desde la cual puede tomar cualquier camino. Que también ve como se marcha insensatamente hacia la destrucción de todos los valores morales e institucionales que sostienen nuestra nacionalidad, prostituyendo las instituciones del orden al complicarlas hasta hacerlas instrumento de los peores latrocinios y de las acciones más innobles, para colocarlas finalmente frente al Pueblo. Que no puede observar indiferentemente que una banda de asaltantes aprovecha la coyuntura de los empréstitos con que se nos amenaza, para seguir medrando a costa de la hipoteca de la Nación Argentina.

Si se quiere ayudar realmente al Pueblo Argentino no ha de ser por conducto del gobierno que padece, porque tal ayuda no ha de llegar al Pueblo por tan inicuo conducto en forma que tenga nada que agradecer, desde que sus efectos sólo se harán sentir en una mayor abundancia en los círculos causantes y promotores de la actual miseria colectiva, porque ese Pueblo que se pretende ayudar, con toda justicia, cuando llegue el día de pagar, podrá protestar por una ayuda que le impone nuevos sacrificios sin haber obtenido ninguno de los beneficios prometidos.

Sé que se hablará mucho de promoción de la riqueza e impulso a la «maltrecha economía argentina» pero también sé que todo ello es sólo un pretexto para enriquecer más a los allegados al gobierno y a las empresas actualmente causantes de la crisis que soporta la economía popular. Yo sé también que se dirá que no se puede sostener una justicia social sin el respaldo de una potente economía, monserga que vienen escuchando veinte generaciones de explotados y escarnecidos. Yo sé, en fin que se prometerá todo pero también sé que no se cumplirá nada en beneficio efectivo del Pueblo, que es lo que ha de buscarse en forma inmediata.

Para equilibrar la economía argentina, desequilibrada por la acción de seis años de incuria y latrocinios, se necesitará, si se sigue ese camino, no menos de diez años y, en el tren que vamos, dentro de diez años, quién puede saber lo que ya habrá ocurrido. O la ayuda llega al Pueblo en forma directa o inmediata o todo esfuerzo será estéril, sino perjudicial. Se impone restablecer la justicia social abolida por la dictadura militar y luego suprimida por el actual gobierno y sin recurrir a medidas expeditivas y directas, nada se podrá hacer. A los Estados Unidos, en las actuales circunstancias, sólo le debe interesar el Pueblo Argentino, porque de poco le valdrían los títeres que dicen gobernarlo. Para lograr los fines que se persiguen no es suficiente con disponer de muchos miles de millones de dólares, sino que también es indispensable saberlos emplear para alcanzar los objetivos que se propone.

La «ayuda » a la Argentina y los Sindicatos

¿Qué problema es más grave de cuantos tiene en la actualidad el Pueblo Argentino? -el de poder vivir con dignidad. ¿Cuál es el estado actual de los hombres de ese Pueblo? -el noventa por ciento de ellos se encuentran sumergidos, porque mientras se congelaron sus sueldos y salarios, se han liberado los precios de los artículos esenciales y, en consecuencia, su poder adquisitivo no está en proporción a la necesidad-. ¿Qué es lo que debe hacerse? -se comprenderá fácilmente que mientras subsista el actual estado de cosas, nada se conseguirá con enriquecer más a los ricos, como no sea hacer aún más odiosa la miseria en medio de la abundancia. Sería largo enumerar exhaustivamente cuanto se debe hacer para restablecer la justicia social que la mala fe de los actuales políticas ha destruido con las consecuencias que presenciamos, pero existe en el país una extensa legislación social que dejó el Justicialismo y bastaría con que se cumpliera la mitad de esas leyes, que hoy son letra muerta, para que en muy poco tiempo cambiara la suerte del Pueblo Argentino y retornaran los días que todos añoran.

Ha de comprobarse minuciosamente el empleo que se haga del dinero que constituya la ayuda anunciada, estableciendo un control efectivo para que se cumplan las leyes sociales a que nos venimos refiriendo. Debe ser condición imprescindible el restablecimiento de los «Convenios Colectivos de Trabajo» y del «Salario Vital Móvil», como asimismo la elevación inmediata de los salarios hasta ponerlos a nivel con el costo de la vida y el incremento de las fuentes de trabajo. En el Pueblo, escéptico ya porque la acción de sucesivos engaños, nada se conseguirá si los efectos no se hacen sentir en forma inmediata y sostenida.

No contribuyan Ustedes con nuevos errores a que la infamia se siga consumando. Si realmente se intenta ayudar al Pueblo Argentino, no lo hagan a través de un gobierno que ha demostrado ser su peor enemigo, como tampoco por intermedio de las empresas que han sido las causantes de la actual explotación y miseria, háganlo por las organizaciones sindicales que son las únicas que lo representan y los órganos naturales en la defensa de los intereses populares y profesionales, que no sólo pulsan mejor las necesidades de la masa sino que también son las instituciones más serias y responsables del país.

El Justicialismo: reserva moral de la Nación

Los justicialistas luchamos por el Pueblo. No pretendemos poseer el poder sino alcanzar la justicia. Hemos demostrado que sabemos y podemos hacerlo, por eso nos duele contemplar cómo una legión de bandidos y otra legión de ignorantes han ido destruyendo lo que nos costó diez años levantar.

He dedicado mi vida al servicio del Pueblo y no puedo ver sino con tristeza, ya en el ocaso de mi vida, cómo un grupo de ignorantes irresponsables puede jugar impunemente con su destino.

La actual crisis argentina obedece a un desequilibrio deliberadamente provocado por los más sórdidos intereses, que no alcanzaron a penetrar las consecuencias a que ellos mismos se exponían al hacerlo. Quisieron castigar al Pueblo por el delito de haber disfrutado de un cierto grado de felicidad y por la osadía de pretender intervenir, con un cierto grado de dignidad, en la vida de la Nación. El golpe de Estado de 1955 y la dictadura militar que fue su consecuencia, fueron los instrumentos de esos intereses, porque permitieron que sus personeros se encaramaran en el poder, desde el cual con la violencia más inaudita, provocaron el desastre de la economía, la anarquía social y desbarajuste político. En ese año no les fue difícil a los aprovechados de la situación sacar sus beneficios personales para abandonar luego a su suerte a la Nación. El nuevo gobierno se ha distinguido de la anterior dictadura sino por haber agregado a la arbitrariedad y la violencia, la insidia y la hipocresía. Se han intensificado los latrocinios y todo amenaza con descomponerse y en una medida jamás sospechada.

Si no fuera porque el Justicialismo, que en diez años de prédica y realizaciones, ha incidido tan profundamente en el alma popular todo estaría al borde del derrumbe.

Sin embargo, son precisamente esas virtudes justicialistas, las que están salvando al Pueblo en su lucha contra la satrapía dictatorial; son esas reservas espirituales las que mantienen la cohesión y permiten una guerra sin cuartel y sin descanso contra los verdaderos enemigos del pueblo y de la Patria.

Las dictaduras han afirmado que anhelan destruir al Justicialismo, instaurado en el país con una doctrina profundamente arraigada en el alma popular, con una teoría en plena ejecución y una organización integral (Gobierno, Estado y Pueblo) funcionando en todos los estantes de la comunidad argentina. ¿Con qué van a reemplazar esa doctrina, esa teoría y esa organización? ¿Es que la Nación Argentina empeñada en una misión común puede abandonarlo todo sin caer en la más absoluta anarquía y en el caos más peligroso? Así, se han dedicado a destruir la organización del Gobierno, del Estado y del Pueblo, paralizando la acción general, sin reemplazar lo orgánico ni lo funcional. Las consecuencias están a la vista.

Sin embargo, con ser esto monstruoso como signo de irresponsabilidad, es poco, ante la intención de destruir los valores morales de la Nacionalidad y las virtudes del Pueblo Argentino. Lo más repugnante de esa acción, es que no la promueve una concepción diferente de carácter ideológico; sino la servidumbre a los más sórdidos intereses foráneos y vernáculos que se oponen al sagrado derecho del Pueblo Argentino de constituir una Nación justa, libre y soberana.

Patriotas y mercenarios

Ahora, esos mismos siniestros personajes que provocaron todo, se asustan y ponen el grito en el cielo porque el comunismo avanza y la justicia los amenaza, pero el que no tiene buena cabeza para prever ha de tener buenas espaldas para aguantar. Ellos son incapaces de comprender estas cosas, insensibles a los ideales y al servicio de sus intereses, carecen de mística ciudadana, es la diferencia natural entre los patriotas y los mercenarios: mientras los primeros no pueden comprender la sordidez de los segundos, éstos no comprenderán jamás el idealismo de los primeros. Ellos son hombres que no sirven una causa y nuestra razón de ser es precisamente esa causa. Pensamos que quién no tenga una causa que defender no merece la vida y que el hombre, aun cobarde y materialista, no escapa a su destino.

Sin embargo, la situación argentina se arregla en seis meses si se procede atinadamente y en vez de hacer política de comité se dedican los esfuerzos a gobernar con orden, terminando con la anarquía política actual que provoca el mismo gobierno con sus pasiones y desatinos. Porque, al contrario de lo que muchos creen, la crisis argentina actual es más política que económica y social. La pasión política que la violencia del gobierno ha provocado es el origen de todos los males porque el Pueblo desalentado ha «bajado los brazos» y las organizaciones políticas y gremiales en permanente lucha, consumen sus energías en neutralizar las violentas provocaciones del gobierno en vez de colaborar en la tarea común.

En último análisis se trata de una crisis de trabajo: destruido el poder adquisitivo de las masas por el envilecimiento de los salarios, el ciclo económico ha entrado en una grave atonía que ha repercutido catastróficamente en el comercio, la industria y la producción, produciendo no sólo graves quebrantos financieros a la economía privada, sino también provocando un elevado índice de desempleo y disminución progresiva de salarios que ha desanimado a la mano de obra y al trabajo. Semejante círculo vicioso ha provocado asimismo una marcada espiral inflatoria, provocada por un aumento desconsiderado de los precios, que ha roto toda relación entre los salarios y el costo de la vida, en lo que ha colaborado negativamente el gobierno mediante un empapelamiento sin precedentes por emisiones desenfrenadas de dinero.

Los males que aquejan a la Nación Argentina no se ocasionan en falta de riqueza, sino en una terrible desorganización de la misma y del trabajo nacional. No se necesita dinero para remediarlos sino trabajo, trabajo y más trabajo. Para lograr esto no es suficiente con comprenderlo, sino que es necesario poderlo realizar. Los actuales hombres de gobierno no tienen la autoridad moral suficiente ni el predicamento necesario ante la masa popular para lograrlo. Ese es el verdadero problema cuya solución no ha de alcanzarse hasta tanto los hombres y las condiciones no cambien.

Sintéticamente expuesta, esta es la situación argentina, en relación con el problema que tanto preocupa a su Gobierno. He acotado también muy sintéticamente nuestro pensamiento que, puedo asegurar, es también el del Pueblo Argentino. Me resta pedirle disculpas por la rudeza de mis expresiones pero siempre he creído que la verdad habla sin artificios. Le ruego que, con mi más alta consideración, acepte mi saludo.

Firmado: Juan Domingo Perón

21. Comenzó la emisión de su programación Canal 11, operando con el nombre de Teleonce. Sus programas más destacados fueron: El repórter Esso, Música en el aire, Radiolandia en TV y Tato.

26. Cierre del Frigorífico Wilson dejando 2400 personas sin trabajo.

La editorial Coyoacán publicó el libro de EduadoAstesano titulado San Martín y el origen del capitalismo argentino.

Agosto de 1961

1. Paro docente en todo el país por demandas salariales.

5. Reunión del CIES (Consejo Interamericano Económico y Social) en Punta del Este. En su transcurso quedó establecida la Alianza para el Progreso. El representante de Cuba, Ernesto “Che” Guevara no firmó la declaración final.

Fallecimiento del escritor platense Alejandro de Isusi. Denunciado por el folleto Pax en diciembre de 1955.

8. La CGT denunció como de extrema gravedad la situación de los ferrocarriles, amenazando con paros.

10. La Federación Nacional de Trabajadores de Obras Sanitarias, con la firma de su Secretario General Amancio López, hizo llegar al diputado nacional intransigente Olegario Becerra una nota de repudio y rechazo al proyecto de ley de “Defensa de la Democracia”, aplicación concreta de la Doctrina de la Seguridad Nacional, remitida por el P.E.N. a la consideración del Senado de la Nación.

11. Un Grupo Comando copó las radios porteña s Rivadavia y Municipal, las que son clausuradas por el Gobierno.

15. Renunció el Secretario de Aeronáutica Brigadier Ramón Abrahim y los reemplaza el Brigadier Jorge Rojas Silveira.

18. Frondizi recibió en audiencia a Ernesto “Che” Guevara. En principio era una reunión reservada, que tomó estado público  y Frondizi debió dar explicaciones públicas frente a las acusaciones de “criptocomunista”.

20. Huelga ferroviaria de 48 horas, pidiendo el cumplimiento de actas firmadas por el Gobierno y la no modificación del régimen laboral del gremio.

Fue tomado el Teatro de los Independienes por la Organización Nacionalista Tacuara.

21. Los ferroviarios iniciaron una huelga de 48 horas.

22. Frondizi anunció que era el único responsable de la reunión con Ernesto “Che” Guevara.

25. Renunció Quadros, quedando a cargo de la presidencia Joao Goulart. Su último acto fue recibir a Ernesto “Che” Guevara.

26. Acuerdo del gobierno con el gremio ferroviario.

29. Renunció el Ministro de Relaciones Exteriores, Adolfo Mugica. Perdió la posición al revelarse el encuentro de Guevara con Frondizi. En su lugar asumió Miguel Angel Cárcano, abogado y político cordobés.

La editorial Coyoacán reeditó el libro de Joaquín Coca Benavent titulado El contubernio.

Septiembre de 1961

6. Los docentes pusieron fin a la huelga.

8. La revista Che publicó un extenso reportaje a John W. Cooke:

John William Cooke y su esposa, Alicia Eguren, se encuentran en La Habana desde hace más de un año. Ambos forman parte de las milicias y colaboran -al mismo tiempo- en distintas publicaciones cubanas. Che, ha entrevistado a Cooke en su residencia, el hotel Riviera. Sus respuestas, sin duda, son de trascendencia por la influencia que ha tenido -y conserva aún- John William Cooke entre las filas peronistas.

-En la Argentina la Revolución Cubana cuenta con apreciable apoyo popular y los esfuerzos de la propaganda reaccionaria -abrumadora y constante- son vanos por contrarrestarlo. ¿A qué razones atribuye esta perspicacia popular, pese a la prensa y agencias internacionales?

-Lo que eso demuestra, en primer lugar, es la madurez de nuestro pueblo, lo arraigado que está en él el sentido de la soberanía nacional. Tengamos en cuenta que esta recolonización de la Argentina es doblemente anacrónica: por producirse en la época de los movimientos de liberación en todo el mundo y por serle impuesta a un país que se había librado de la dominación inglesa y tenía conciencia de lo que significa el ejercicio de la soberanía. La consecuencia es que no solamente la represión es singularmente violenta, sino también la propaganda proimperialista. El pensamiento colonial utiliza el monopolio de la difusión para derramar una catarata de discursos, d eclaraciones manifiestos, conferencias, editoriales, solicitadas, pastorales, etc., para confundir a la masa. En el caso de’ Cuba, sólo se difunden groseras tergiversaciones, embustes y plantees arbitrarios. Sin embargo, las clases populares disciernen lúcidamente y saben que la suerte de la Revolución Cubana incide en su propia suerte.

-Con respecto a Cuba, ¿cuál es la forma que adopta esa táctica de ocultamiento?

-Hay una sucesión de trampas. Todos los datos son falsos, al punto que la mentira de ayer es desmentida por la mentira de’ hoy. Después se hace una mezcla de los problemas concretos de la nación cubana con los problemas de la Guerra Fría y  las discusiones teóricas en torno al comunismo. Nuestra maa evita esos falseamientos porque va la médula del problema, o sea, la agresión del imperialismo contra un país hermano que osó liberarse: así no hay forma de equivocarse.

Con motivo de la reciente invasión de gusanos al servicio de los yanquis, se vio cómo se desvirtuaba el problema planteándolo maliciosamente: se afirmó que la Revolución es comunista, como si eso fuese lo que estaba en debate. Un cierto porcentaje de papanatas quedó atrapado en ese artificioso enigma. -ya fuera para coincidir con la tesis o para discrepar con ella-, lo que implica que, de ser concluyente la prueba sobre el carácter comunista del gobierno cubano, eso legitimaba que se agrediese a un país soberano. ¿Quién ha dicho que los Estados Unidos o los organismos internacionales tienen jurisdicción para hacer macartismo y determinar cuál régimen tiene derecho a ser respetado y cuál no?

-Supongo que Ud. sabrá que hubo algunos dirigentes peronistas que se «empantanaron».

-Eso demuestra que carecen de capacidad para dirigir nada y que invocan el nombre del Peronismo en vano. Con el pretexto de que nuestro gobierno era nazi, se buscó que Estados Unidos hiciese lo mismo que ahora hace con Cuba: los cipayos pedían la intervención yanki y de los organismos como la UN; un canciller uruguayo inventó la tesis de la «intervención multilateral», que es la que ahora se quiere resucitar contra los cubanos; se pidió que los países rompiesen relaciones con nosotros, por no ser «democráticos», etc. Eran los mismos procedimientos y las mismas personas de aquí y del extranjero los que se movían para destruir nuestra soberanía. ¡y cómo ardíamos de indignación contra el bradenismo y sus servidores. Cómo protestábamos contra los Jules Dubois, los Figueres, los Haya de la Torre, los Ravines, contra Braden, Nelson Rockefeller, la gran prensa norteamericana y continental. Pues bien: todos ésos, y los miles de secuaces, ahora hacen lo mismo contra Cuba, ayudados por los mismos aliados que entonces tuvieron en la Argentina, desde los políticos tradicionales hasta las fuerzas vivas, la intelectualidad cipaya, las damas patricias y demás escoria enemiga de los descamisados.

¿O es que la UPI, la AP, el Time, etc. son reptiles cuando nos atacan a nosotros y «objetivos» cuando atacan a Cuba? Sumarse, aunque sea pasivamente, a esa campaña, es dar razón retrospectivamente a los vendepatrias: es negarnos como movimiento nacional-liberador.

-Hay algunos pequeños sectores peronistas influenciados por el «nacionalismo» que son activamente enemigos de la Revolución Cubana.

-Supongo que, en unos cuantos millones como somos, habrá de todo un poco. Hasta que quienes se dejen llevar por un extraño «nacionalismo» que ante algo concreto como el imperialismo que nos asfixia nos quiere hacer pelear contra los enemigos de ese imperialismo. El único nacionalismo auténtico es el que busque liberarnos de la servidumbre real: ése es el nacionalismo de la clase obrera y demás sectores populares, y por eso la liberación de la Patria y la revolución social son una misma cosa, de la misma manera que semicolonia y oligarquía son también lo mismo. Algunos sectores reaccionarios pudieron, en otras épocas, llamarse «nacionalistas» porque coincidían con el pueblo frente a los ataques a nuestra soberanía; ahora no, porque el antiimperialismo ha pasado a ser retórico en ellos, que vuelven a su raíz oligárquica y ante el caso de Cuba quedan al desnudo. Como ya quedaron cuando contribuyeron a la caída del gobierno popular en 1955.

Hay que tener la cabeza muy hueca para creerse peronista y aceptar a esos teóricos del absurdo, que combinan las añoranzas del imperio de la hispanidad medieval con el apoyo práctico al imperio bárbaro norteamericano, y el culto a gauchos embalsamados con el paternalismo aristócrata frente al cabecita negra, para oponerse, nada menos, a Fidel Castro. Ocurre que Castro, a la cabeza de los hombres de la tierra, derrotó a puro coraje al ejército armado y entrenado por los yanquis para proteger a la satrapía batistiana; y que cuando los gringos quisieron llevárselo por delante, los echó de Cuba y les quitó hasta el último dólar, más de mil millones tenían invertidos en centrales azucareras, fábricas, empresas, bancos, etc. ¡Qué manera de apagar faroles! Sin embargo, parece que Fidel no es «nacionalista», porque nunca se dedicó a predicar el exterminio de estudiantes semitas ni a delatar herejes incursos en el crimen de marxismo.

-¿Ud. no cree, entonces, que esos defensores de «Occidente» tengan influencia en su movimiento?

-Solamente entre cierta capa burocrática, que, por otra part, nunca sirvió para nada, ni en el gobierno ni fuera de él. Ahora hacen méritos para que los dejen participar en el festín político y administrativo del que están excluidos los revolucionarios consecuentes. No hacen más que confirmarle al pueblo lo que éste siempre supo de ellos. Habrá siempre alguna confusión, por éstos que embarullan las cosas y por otros que, debiendo hablar, han callado. Pero el pueblo sabe que desde que Fidel Castro empezó a quitarles a los ricos para darles a los pobres fue la bestia negra (o roja) del continente. Claro que los gansos que creen que el Peronismo es parte del dispositivo de la «civilización y de la democracia occidental» quedan identificados frente a Cuba con los socios de Aciel y de la Bolsa de Comercio, con los socialistas conservadores y los conservadores de la infamia, con los exquisitos del Jockey Club, del Círculo de Armas, con Ascua Sur y las demás agrupaciones de conciencias muertas, con las numerosas instituciones, frentes y agrupaciones gorilas que piden nuestra sangre, con Gainza Paz, el almirante Rojas, el Dr. Vicchi, el brioso Toranzo Montero. Todas esas fuerzas son virulentamente enemigas de la Revolución Cubana, a la que odian tanto como al «régimen depuesto»: esas cosas no ocurren por casualidad, y nuestra masa no vive en la luna.

¿Hay algún personaje en la Argentina que logra, como Fidel Castro, que todas las cabezas del privilegio se unan para acusarlo de demagogo, comunista, totalitario, chusma, perjuro, punguista, motonetista, barba azul, asesino, incendiario, antiCristo y otras lindezas semejantes, y contra el cual piden el cadalso, la bomba atómica o la muerte a manos de los «marines» yanquis? Creo recordar que sí. Y me resulta muy difícil entender cómo pueden indignamos la difamación contra la versión pampeana del monstruo y quedarnos mudos cuando la víctima es la versión tropical.

-Hubo quien no repudió la reciente invasión a Cuba alegando que al no abrir juicio cumplía con la «tercera posición».

-Con quien cumplió fue con su propia cobardía. A cambio de la riqueza que se llevan los yanquis nos dejan su histeria anticomunista que contagia a ciertos «dirigentes». En el país reina un clima de terrorismo ideológico: ya no basta con no ser comunista; hay que demostrarlo a la reacción que se es anticomunista. Y se llega a emplear el mismo lenguaje de nuestros enemigos: en lugar de dar apoyo total, solidaridad sin retaceos a Cuba avasallada, se agregan condenas al «imperialismo soviético», lo cual quivale a aceptar las premisas del imperialismo agresor, que califica de crimen la negación de sus ansias hegemónicas y el derecho a elegir las formas de gobierno y los amigos que a cada país americano le resulten más convenientes.

La tercera posición es, precisamente, todo lo contrario. Significa no tener compromisos con los bloques mundiales, estar en libertad de tomar las decisiones más convenientes a los intereses nacionales. Significa tener criterio propio para apreciar cada hecho y cada actitud: no tenemos obligación de encontrar que cada cosa del señor Kruschev es perfecta o malvada; ni de estar de antemano en pro o en contra del bloque capitalista. En otras palabras, en cada momento y circunstancia de nuestro tercerismo consiste en opinar libremente, no sumarnos al coro de los que ven en Estados Unidos la potencia rectora. A pesar de que nuestro gobierno tuvo que maniobrar solo en un mundo hostil, en lo fundamental jamás se apartó de su independencia: no suscribimos el pacto de Caracas que establecía el peligro del «comunismo internacional” para así consumar el crimen contra Guatemala orquestado por Foster Dulles y y otras bestias de la «Guerra Fría»; no firmamos los Acuerdos de Bretton Woods (Fondo Monetario Internacional, Banco de Reconstrucción y Fomento); no nos atamos por pactos militares bilaterales, ete. Nada de eso subsistió; las primeras medidas de la dictadura militar fueron adherirse a Breton Woods, y hoy el FMI dirige nuestra política económica, y revocan por decreto el voto de Caracas; siguieron los pactos militares, los acuerdos sobre el Atlántico Sur, etc. Hoy somos un apéndice del imperialismo, lo que requirió modificar totalmente la política internacional fijada por el peronismo. El tercerismo fue una forma de no ser absorbidos por el imperialismo yanqui: en ningún caso puede ser excusa para plegamos a su estrategia de guerra fría y para gritar junto con los derviches de la guerra contra los pueblos que han adoptado el socialismo.

Es lo que hacen los terceristas como India, Yugoslavia, Egipto, etc., que no han vacilado en apoyar fervorosamente a Cuba y que no ven al mundo como una división tajante donde lo «buenos» son las potencias occidentales. Es una posición para encarar los problemas, no para eludirlos. En el caso de un país hermano sometido a persecuciones de toda índole por el imperialismo, no ser terminantes, escatimar el apoyo, es renegar del tercerismo y apoyar al imperialismo. Así como hay farsantes que son antiimperialistas cuando las causas son lejanas y cipayos en las cuestiones argentinas, igualmente hay farsantes que gritan contra el imperialismo aquí y se suman a sus consignas en el orden mundial; estos últimos son los más peligrosos. La posición consecuente de un antiimperialista es desprenderse de los falsos esquemas como «Occidente y Oriente», «Mundo libre y mundo comunista» y demás zonceras. Hay que estar con los argelinos, que son musulmanes, con los kenyanos, que son mau-mau, con los laosianos, que son budistas, y con los cubanos, que son barbudos. Y decirlo claramente y ayudarlos todo lo que se pueda y tener la valentía de despreciar las voces que se alzarán para acusarnos de comunistas, trotskistas, criptomarxistas, camaradas de ruta, idiotas útiles, filo-comunistas, infanto-comunistas, etc.

-¿Existe algún pronunciamiento de Perón con respecto a la Revolución Cubana?

-¿Cómo cree usted que Perón podía desentenderse de un problema fundamental? Cuando dijo que la Revolución Cubana «tiene nuestro mismo signo», enunció una fórmula exacta que indica la común raíz antiimperialista y de justicia social. Si Cuba ha elegido formas más radicales, ese es un derecho que ningún antiimperialista le puede negar; por otra parte, los procedimientos de 1945 tampoco sirven ahora para nosotros, y nuestro programa, según lo ha dicho repetidamente el propio Perón es de «revolución social», que salvo para los que viven en el limbo sólo se puede cumplir socializando grandes porciones de la economía y buscando las formas de transformación profunda y total que correspondan a nuestra realidad nacional.

En cuanto al apoyo de la Unión Soviética a Cuba, sólo quienes se plieguen al bando de la oligarquía pueden hablar de «entrega» y demás tonterías semejantes, porque los cubanos no han delegado ningún atributo de su soberanía ni han entregado ningún resorte de su economía. ¿Que eso sirve a la URSS para hacerse propaganda? ¿y a los cubanos qué les importa?

Los quisieron matar de hambre, dejarlos sin petróleo, dejados sin vender el azúcar, que es su única fuente de divisas, atemorizarlos, agredirlos, quemarles los cañaverales, etc.: el cipayaj estaba feliz porque serían castigados los «desplantes», la insolencia frente al coloso. El mundo socialista les permitió salir de esa ruina a que estaban condenados, y he aquí que ciertos «antiimperialistas» resuelven que Cuba debió dejarse morir de hambre, o llamar a los embajadores norteamericanos para que la vuelvan a gobernar, para que no sufra la «democracia» y puedan seguir tranquilos Somoza, y dígoras, Frondizi, Prado y demás paladines de la cruzada anticomunista. Todos regímenes democráticos que no podrán hacer lo que hace Fidel Castro: darle un fusil o una ametralladora a cada obrero a cada campesino, a cada pobre.

En un documento del año pasado el general Perón indicó quel Movimiento debía apoyar todos los movimientos de libera ión nacional, como Egipto, Argelia, Cuba, etc. Eso se ha respetado siempre, aunque ciertos sordos no han cumplido estas instrucciones ni las han transmitido a la masa. Y en una carta dice; «Yo sé bien lo que son las sanciones económicas. En 1948 nos las aplicaron  intensamente impidiendo la provisión de todo material petrolífero y dejando sin efecto la compra comprometida para nuestra producción de lino que, en ese momento, representaba más del sesenta por ciento  de la producción mundial. Como en el caso de Cuba fue la Unión Soviética la que nos sacó del apuro comprando el lino y ofreciéndonos material petrolífero». Tal vez deberíamos haber dejado que se pudriera el lino.

-¿Y no cree que que también influya la Iglesia?

-La creencia religiosa es una es una cuestión del fuero espiritual y como tal respetable. Pero cuando algunos sacerdotes opinan de  política entonces no puede invocarse para ellos el privilegio de que se les respete como cuando desempeñan sus funciones espirituales: deben ser enjuiciados de acuerdo a sus actos y posiciones políticas. Si se les hiciese caso en materia política, América no se hubiese independizado de España; o, tomando otra etapa posterior, en México reinarían los descendientes del emperador Maximiliano, Cuba sería colonia española, etc. Si se les otorgase imperio en materia política, nosotros nos debíamos haber puesto en 1955 contra Perón, como ellos querían; entonces conspirara con los enemigos del pueblo, como ahora lo hacen en Cuba.

Durante seis años nuestros compañeros han ido a la cárcel, han sufrido torturas, han sido fusilados, sin que los altos dignatarios de la Iglesia hiciesen más que algunos inocuos llamamientos a la paz general, uniendo a verdugos y victimados como si las culpas fuesen comunes; cuando discriminaron, fue para atacar al «régimen depuesto» y para condenar la rebeldía de nuestra masa. No he leído la pastoral que condene a los asesinos del heroico general Valle, que era un católico sincero. No he leído la pastoral que condene a los asesinos de la «operación masacre». No he sabido de ninguna epístola incandescente denunciando a los sicario s uniformados que aplicaban suplicios a la gente trabajadora. Pero basta que el señor Frondizi justifique la represión como defensa de «los altos valores del espíritu», para que entonces sí se conmuevan esos duros corazones episcopales. En cambio están muy preocupados y tristes porque en Cuba hay un gobierno revolucionario. ¿Por qué no dijerón nada cuando murieron 20.000 luchando contra el gobierno que mantenían los yanquis, cuando Nixon abrazaba a Batista y 10 colmaba de elogios? ¿Por qué no se preocupan por Angola, donde las fuerzas «occidentales» mantienen la esclavitud aplicando la tortura? ¿O de Argelia, que ha movido la indignación de muchos católicos franceses por el sadismo de las tropas coloniales, cuyas técnicas aprenden nuestros jefes militares? ¿Les parece que hay poco dolor en el mundo y en América, como para que se dediquen al único país donde el pueblo se siente libre?

-¿Usted rechaza, por lo tanto, la tesis de que el peronismo es un freno contra el avance del comunismo?

-Una cosa es que nosotros tengamos una visión de las cosas argentinas que difiere de la del Partido Comunista y tratemos de mantener la adhesión de las masas trabajadoras; otra muy diversa unirnos al fanatismo regimentado que ve a los comunistas como criminales y a los países socialistas como enemigos del género humano. Esto es renunciar a la facultad de raciocinio y aceptar que el bando imperialista piense por nosotros. No necesito ser comunista para considerar que el principal responsable de la Guerra Fría es el imperialismo occidental, ni para comprender que el enemigo más grande que hoy tiene el género humano es la brutal plutocracia norteamericana.

En el ordcn nacional la manera de mantener nuestro prestigio en la masa no es actuando como ayudantes de los pastores para que el rebaño no se ponga arisco, sino ofreciendo soluciones revolucionarias a los problemas reales. Los que están en la jugada de presentarnos como defensores del orden contra el comunismo desnaturalizan la esencia del peronismo. Y, además, cometen una estupidez. Salvo para los energúmenos que ven conspiraciones bolcheviques en cada lucha popular, el comunismo avanza porque hay razones económico-sociales que así lo determinan. Esas razones no desaparecerán y se trata de ver quiénes darán las soluciones. Los que piensan en «conciliaciones» entre las clases o en paternalismos equilibristas están al margen del tiempo, como los que hablan de corregir los «abusos» del capitalismo. Pero los que quieran dar soluciones, los que como nosotros aspiran a mantener su vigencia como movimiento de masas, tienen que ir al fondo de los problemas. No es posible enunciar aquí todas las cosas que debemos hacer, pero para terminar con el drama argentino hay algunas que son ineludibles, como ejemplo: dejar sin efecto convenios petrolíferos, eléctricos, etc.; denunciar tratados militares y compromisos belicistas; expropiar las instalaciones petrolíferas y demás bienes de los monopolios; expropiar a la oligarquía latifundista y a los grandes empresarios industriales: expropiar los bancos, puertos, servicios públicos; socializar grandes ramas de producción, hacer una reforma agraria que respete las características de nuestro agro pero que elimine muchas de las formas empresarias de explotación; planificar la economía en escala nacional; nacionalizar la gran industria pesada; controlar los sectores de la economía que deban mantenerse bajo el régimen de la propiedad privada, etc., etc. Eso significa terminar con la democracia capitalista y sustituirla por nuevas estructuras que reflejen el predominio de las fuerzas del progreso, dirigidas por el proletariado. Es decir, que estaremos vulnerando el «derecho» de la libre empresa, de la propiedad y otros valores igualmente sacros: en otras palabras, seremos «comunistas». Los factores de poder y la oligarquía en su conjunto nos consideran, desde ya, comunistas, porque nuestro triunfo implica el advenimiento de las masas, que exigirán soluciones y las impondrán. Como dijo Perón: «Las masas avanzarán con sus dirigentes a la cabeza o con la cabeza de sus dirigentes». Nosotros lo sabemos y la reacción también lo sabe. Así que los que se hacen los «ranas» no engañan a nadie, y menos a la oligarquía, que tiene sensibilidad de sobra cuando se trata de que no le toquen sus privilegios. Los que quieren desempeñar el papel de «defensores del orden» harán el deleite de los monseñores y de los espadones de moda, sirviendo de preservativos por poco tiempo, O impulsamos el avance de las masas -y entonces somos peligrosos y nos llamarán comunistas- o tratamos de frenarlas, y entonces ayudamos a sembrar la confusión durante un tiempo y luego nos barrerán como a la demás resaca del orden caduco ocupando el Partido Comunista o quien sea la dirección que hemos desertado.

-¿Qué piensa de la unidad de las fuerzas populares?

-La unidad es indispensable y será un paso previo al triunfo popular. Lo principal es para qué hacemos la unidad, cuáles son los objetivos cercanos (como, por ejemplo, las elecciones) y cuáles los grandes objetivos. Unidad para simple usufructo politiquero, no, Sí, en cambio, para dar -las grandes batallas por la soberanía nacional y la revolución social. En la lucha contra el régimen, es como llegaremos más pronto a la unidad, forjada en la acción; dentro del régimen nos esperan sólo frustraciones y derrotas, y pequeños triunfos que serán desastres.

9. Frondizi viajó a Chile, para entrevistarse con el Presidente Jorge Alessandri Rodríguez.

12. El dirigente de origen conservador, Miguel Angel Cárcano, fue reemplazado por Roberto Etchepareborda como canciller.

19. Apareció la publicación Recuperación, orientada por Américo Barrios. Perón volvió a usar el seudónimo Descartes para firmar sus intervenciones en el medio.

23. Frondizi emprendió viaje a Estados Unidos. Reunión con Kennedy. Intervención en las Naciones Unidas.

23. Nuevo accidente aéreo de una nave de Aerolíneas Argetnina en San Pablo, provocando la muerte de 52 personas.

28. Carta de John William Cooke desde La Habana a Juan José Hernández Arregui analizando la coyuntura, comentándole que será invitado a visitar Cuba y que le envíe material (su último libro ¿Qué es el ser nacional?).

El Secretario de Prensa del Consejo Coordinador y Supervisor del Peronismo, Jorge Di Pascuale, realizó declaraciones sobre la situación del país.

Nuestro Movimiento imbuido de la gran responsabilidad histórica que tiene por representar a la mayoría de la ciudadanía, ve con profunda pena, pero serenamente, el camino que le tiene reservado el oficialismo y la reacción con el objeto de evitar que el Movimiento más popular y nacionalista pueda expresarse a través de las urnas. Ello es consecuencia del extraordinario temor que tienen aquellos que hoy se manejan a través de la persecución y de la intriga, edificando sobre negociados y prebendas lo que pretenden sea el aparato que les dé tranquilidad para vivir en la impunidad y el goce, por la imposición de un sistema que la auténtica mayoría del pueblo ha expresado reiteradamente que reprueba y se niega a aceptar.

La elecciones que se van a efectuar muy en breve encuentran al país totalmente desquiciado, tanto desde el punto de vista político, como social y. económico. En el aspecto político, el Gobierno pretende administrar democracia a través de leyes y disposiciones, que son las más antidemocrátlcas y represivas que se hayan conocido hasta la fecha -léase «Proyecto de Ley de Defensa de la Democracia»-, desnaturalizando los más elementales conceptos a ese respecto, pues solamente el pueblo, a través de la expresión clara de las urnas, es quien debe decidir sobre quién será su auténtico representante. Es evidente que la más absoluta falta de consideración y respeto, obliga al oficialismo a argüir retorcidas razones para justificar todos los obstáculos que debe ir poniendo para no ser arrasado son contemplaciones, de los puestos de dirección en el país. Esos puestos en este momento son productos de la usurpación por haber sido llevado a ese sitial como consecuencia de un compromiso de acción netamente nacional y popular y haber aplicado el más reaccionario, crudo y espoleador de los sistemas en contra del pueblo y de la patria, entregando economía y soberanía con la naturalidad conque sólo pueden hacerlo los traidores, comerciantes y cipayos.

Hemos podido observar cómo a través de las directivas del F.M.!.se negaban a los trabajadores por todos los medios -desde cárceles a picana- los justos reclamos que en el orden social y económico se venían efectuando, y más aún, cómo han ido destrozando conquistas sociales que eran orgullo ante el mundo entero. Se ha ido cambiando totalmente la estructura económica del país (destrucción del IAPI, desnacionalización del Banco Central, entrega del comercio exterior, etc.) tratando de lograr, especialmente, el margen necesario de desocupados que permita doblegar las reivindicaciones de la clase trabajadora para tratar de ofrecer a sus amos mano de obra barata y garantía de un sometimiento que nunca lograrán del pueblo argentino. Vemos con toda claridad cómo las condiciones sociales -como consecuencia de ese desquicio económico perfectamente organizado desde la Casa Rosada- van desmejorando considerablemente en nuestro pueblo, aumentando considerablemente los índices del costo de vida, incluso los que indican las informaciones oficiales. Este estado general de cosas está provocando en el pueblo argentino una reacción firme y decidida, que diferentes sectores tratan de capitalizar con diferentes intenciones. El Movimiento Peronista viene luchando desde el instante mismo en que fue desplazado del poder, por obtener la restauración del verdadero orden y justicia. A ello se le ha contestado siempre y permanentemente con un invariable sentido revanchista y clasista pretendiendo negarle existencia y expresión, pero esta existencia y esta expresión es imposible negar a un Movimiento que, como el Peronista, está adentrado en cada hogar argentino y en cada trabajador, solamente por ello y no porque lo permitiera el falso Estado de Derecho, del gobierno, es que el Movimiento Peronista existe. Existe porque existe en la mente de un pueblo y en las realizaciones de doce años de gobierno, y eso no se puede borrar con leyes o decretos. A pesar de ello, a pesar de esta realidad incontrovertible, el Gobierno con tres años y medio de experiencia, enceguecido por la pérdida de control y de poder, no halla la salida, chocando una y otra vez en la encrucijada, que han preparado contra el pueblo y que finalmente los encerrará a ellos mismos.

El Movimiento Justicialista ha expresado repetidamente sus deseos de concurrir a elecciones con candidatos propios, reiteración que es una necesidad, pues la experiencia 10 está demostrando. El presente y el futuro del Peronismo es extraordinario, pues los movimientos que se encuentran arraigados verdaderamente en un pueblo, como consecuencia de una doctrina, que saben lo que quieren y hacia dónde se dirigen, no los detiene la represión ni la ilegalidad -pruebas al canto-o Deseamos una Patria Justa, Libre y Soberana, construida con amor y en paz, deseamos el bienestar de nuestros hijos y la estabilidad de la estructura del país. Entendemos que solamente esos sagrados objetivos se lograrán y se consolidarán respetando los pilares básicos de la personalidad de nuestro pueblo peronista, de profunda fe y respeto a sus instituciones más tradicionales. En las medidas que ellas sepan interpretar, respetar y hacer respetar sus decisiones y sus sagrados deseos nos evitaremos el terrible desgaste, que producen la luchas internas y entre hermanos. Si ello no ocurriera, nuestro Movimiento seguirá inexorablemente su marcha, es pueblo y los pueblos jamás se detienen. Lo hará en las circunstancias y el terreno que le permitan hacerlo.

Si se le permite expresarse en forma libre, a través de las urnas, y con sus candidatos, lo hará así. Si se le obliga a optar nuevamente, no quepa ninguna duda que castigará con todas sus fuerzas a los responsables del desastre y la entrega que hoy soportamos votando en contra del oficialismo. Si se le cierran todos los caminos romperá esas estructuras por propia gravitación de lo que representa, y entonces, ya no se lo podrá controlar y caerá con todo su peso, buscando su propio cauce, el cauce que hoy se le niega.

30. Carta de Juan D. Perón a Teodoro Funes, escrita desde Madrid.

Al Dr. Teodoro Funes

Córdoba

Por mano y amabilidad del compañero ingeniero Asis he recibido su carta del 18 pasado y le agradezco su recuerdo y su saludo que retribuyo con mi mayor afecto, rogándole quiera hacerlo extensivo a su Señora, tanto de mi parte como de Isabelita, quien le escribirá a su vez en respuesta a su amable carta.

He recibido la anterior información del mes de julio que le agradezco y me complace que haya llegado a ésa el Delegado del Consejo y que haya causado buena impresión. Creo que lo más importante en estos momentos es precisamente el perfecto en­tendimiento de todos los dirigentes, tarea en la que debe empe­ñarse el Consejo como todos los demás dirigentes. La forma­ción del «Frente Justicialista» que pueda reeditar la organiza­ción de 1945 sólo se puede alcanzar con la unión solidaria de todos los peronistas, lo que permitirá proceder con unidad de acción que fue y será el único secreto de todo éxito que pueda venir en el futuro. Sin unidad es inútil que pretendamos seguir luchando con el insidioso enemigo que persigue precisamente lo contrario.

No es un secreto para nadie que las fuerzas gubernamenta­les se empeñan en conseguir la división del Peronismo a fin de restar posibilidades a nuestra acción táctica política, no sólo para restarnos posibilidades sino también para tratar de sumar elementos a su acción mediante toda clase de presiones, engaños y sobornos. Nuestra principal tarea ha de ser la de defendernos óontra esa posibilidad y luego accionar mediante buenas resolu­ciones tácticas con finalidad ofensiva hasta inferir al «gobierno» y a sus menguadas fuerzas el mayor daño político posible. Nuestra batalla será en 1964; lo que ahora se debe buscar es preparar las mejores condiciones para entonces, mediante el debilitamiento del principal enemigo que es el «gobierno» y los gorilas que actúan de consumo. En estos combates aislados que se librarán a fines de 1961 y principios de 1962 en cada provincia nosotros no tenemos «chance» alguna pero el «go­bierno» se juega toda su «chance», luego hay que asestarle los mayores golpes posibles votando por los que mayor daño puedan representar.

Si el Peronismo se mantiene unido en todo el país y se forma realmente el «frente justicialista» no habrá dificultades para una conducción táctica apropiada por el Consejo Coordi­nador que asegurará así la unidad de acción necesaria para gol­pear cuando duela y donde duela. Yo sé que habrá dificultades por la natural lucha entre nuestros propios dirigentes y por la acción de provocación del enemigo, pero también sé que si los peronistas se proponen cumplir, las órdenes todo se podrá superar con un poco de comprensión y buena voluntad.

A esos fines he preparado un MENSAJE para todos los peronistas que se ha de difundir en estos días y que el compañe­ro Asís lleva una copia al efecto, de la cual podrán Ustedes sacar la mejor conducta que, en mi concepto, debe seguirse en esta emergencia. Superar las pequeñas cosas es ya cuestión de todos Ustedes allí, persuadidos de que, sin alcanzar los objetivos in­ternos de nuestra organización y de nuestra conducción, difí­cilmente podríamos alcanzar los objetivos externos y generales de nuestro Movimiento. Primero tenemos que arreglarnos noso­tros antes de pretender arreglar lo demás.

El Consejo ha estado un poco carente de medios económi­cos lo que ha hecho que se quedara un poco en retardo pero ahora solucionado ese problema espero que las cosas se pue­dan acelerar en la medida conveniente a nuestra mejor acción. No interesa mucho la organización que utilicemos sino la eficacia de la conducción mediante una acción mancomu­nada en todas partes que no sólo sea eficaz sino que también demuestre a nuestros enemigos la esterilidad de su insidiosa acción captativa sobre las masas populares peronistas. El em­peño de los dirigentes políticos y la acción de los dirigentes de la línea sindical pueden asegurar la eficacia en nuestra ma­niobra actual y preparar la mejor manera de enfrentar la bata­lla que hemos de librar en 1964.

El compañero Asis ha conversado largamente conmigo so­bre todas estas cosas y creo que él podrá ampliarle cuanto Usted desee al respecto, lo que me evita darle una extensa lata al respecto. Si todos Ustedes allí se empeñan en unirse y superar todo pequeño asunto, no habrá problema. No es ésta hora de hacer acepción de personas sino de sumar esfuerzos paralelos evitando toda dispersión de intenciones y esfuerzos que sólo pueden favorecer a nuestros enemigos. Yo sé que Usted es por sobre todo un hombre dúctil y de buena volun­tad y por eso le pido que imponga su influencia a los fines de lograr hacer cesar toda beligerancia entre peronistas para poner esa beligerancia contra el enemigo y a favor de nuestro Movimiento.En el MENSAJE que antes le mencioné he tratado de llevar a la masa peronista mi apreciación de la situación, una resolu­ción y unas directivas que, si se cumplen, serán muy provecho­sas para nuestra acción táctica de conjunto. No desciendo allí a consideraciones pequeñas porqüe considero que debemos empezar a pensar y actuar con grandeza, sin la cual no llegare­mos lejos; no creo que las soluciones a que aspiramos puedan llegar para nosotros por las urnas ponzoñosas que nos puedan ofrecer nuestros enemigos, pero sí creo que mediante una conveniente acción táctica podremos ir preparando las mejores condiciones para tentar oportunamente las soluciones defini­tivas que han de llegar.

Le ruego que salude a todos los compañeros cordobeses.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón.

Octubre  de 1961

6. Huelga de señaleros ferroviarios.

17. Apareció la publicación periódica Relevo, bajo la dirección de Eduardo Astesano. Contó con la colaboración de Angel Cairo, Arturo Jauretche, Arturo E.Sampay, Elías Castelnuovo, entre otros.

19. Conferencia pronunciada por el Teniente Coronel Hamilton Alberto Diaz, del servicio de Inteligencia del Ejército en el marco del Curso de Guerra Contrarrevolucionaria, dictada en la Escuela Superior de Guerra, confirmó que entre el 1 de mayo de 1958 y el 30 de junio de 1961 se produjeron 1022 colocaciones de bombas, cargas explosivas y petardos; 104 incendios de establecimientos fabriles, plantas industriales, vagones ferroviarios, etc.; 404 actos de sabotajes varios (obstrucción de vías férreas, perdida intencional de combustibles, ataques a miembros de seguridad, etc.). Las víctimas sumaron 17 muertos y 89 heridos. Esas acciones fueron adjudicadas a la segunda resistencia peronista.

23. Arturo Acevedo, Ministro de Obras Públicas, informódel congelamiento de sueldos y del despido de 70.000 empleados ferroviarios, anunciando que serán indemnizados.

25. La editorial Coyoacán difundió el libro de Jorge Abelardo Ramos titulado Manuel Ugarte y la revolución latinoamericana.

26. El Gremio Ferroviario anunció un paro por tiempo indeterminado desde el 9 de noviembre.

El Ministro del Interior Alfredo Vítolo presentó la nueva ley electoral en el que se autorizaba a participar al peronismo no así al comunismo.

27. Dio comienzo el cierre de ramales, talleres y coches restaurante como parte de la reestructuración anunciada desde el gobierno.

Editorial Theoria reeditó el libro del autor revisionista Ricardo Font Ezcurra titulado La unidad nacional.

30. El gremio ferroviario desarrolló una huelga en defensa de sus derechos y la preservación de las fuentes de trabajo ante el cierre de los talleres. La huelga duró 42 días. Se desplegaron allanamientos a hogares de líderes sindicales y detenciones.

31. El Ministro de Obras y Servicios Públicos, Arturo Acevedo calificó a los ferrocarriles como “cáncer del país”. Aumentó el presupuesto de Vialidad Nacional para el desarrollo de  rutas para desalentar el uso del ferrocarril, suprimiendo ramales, se suprimieron trenes, se modificaron por decreto los regímenes de trabajo de los ferroviarios, reduciendo su número. Se conoció como “Plan Larkin”, un general norteamericano, que ideó la reforma para beneficiar a la industria automotriz de ese origen.

Una delegación sindical argentina visitó Cuba. Formaban parte de la comitiva Amado Olmos y Augusto T. Vandor, quienes se entrevistaron con Ernesto “Che Guevara”.

Noviembre de 1961

1.La CGT decretó una huelga de 72 horas para el día 7.

3. La Policía recibió la orden de detener a los ferroviarios en huelga.

4. El Gobierno denunció que la actitud del Gremio Ferroviario creaba una grave emergencia.

5. 300 Ferroviarios son detenidos en choque con la Policía. El gobierno aplicó el Plan Conintes con la requisicion del personal de todos los transportes, declarando “como emergencia grave la paralización de los ferrocarriles”.

El Jefe de la Policía Federal, Capitán de Navío retirado Recaredo Vázquez fue designado por el Poder Ejecutivo, Jefe del Comando de Seguridad del Transporte con retención de sus funciones. Los asesores de marina designados en cada línea ferroviaria para prevenir incidentes y atentados fueron los siguientes militares: Capitán de Fragata Juan Bonomi en el Roca; Capitán de Fragata Enrique García Mansilla en el San Martín; Capitán de Fragata Eduardo Ventura Frnacisco en el Mitre; Capitán de Corbeta Eduardo Gaos en el Belgrano y Teniente de Navío Héctor Guarrochena en el Urquiza.

7. La CGT decretó un paro de  72 horas a partir de la cero horas en contra de la política económica instrumentada desde el Poder Ejecutivo y en apoyo a las luchas ferroviarias.

8. Se registraron varios atentados en la Capital Federal, muchos de ellos contra medios de transporte.

9. El Gobierno reconoció que la larga huelga fue parcialmente acatada por la ciudadanía.

10. Frondizi habló de un “fracaso total” de la huelga promovida por la CGT.

11. Un grupo de Ferroviarios quemó ocho coches en Laguna Paiva (Santa Fe). Participó la Gendarmería ocupando las instalaciones y patrullando las vías. La huelga continuó hasta diciembre. Se registró un muerto.

14. El gobierno nacional se hizo eco de denuncias de sabotajes a los ferrocarriles de Olavaria, Rosario y Corrientes.

15. Casamiento de Juan D. Perón y María Estela Martínez, tras obtener autorización eclesiástica.

20. Se decretó la intervención a la provincia de Salta.

21. El gobierno dispuso la movilización de los taximetreros con la intención de bajar la intensidad de la huelga ferroviaria.

26. Frondizi emprendió viaje a Oriente.

30. El libro de Ángel Perelman, titulado Cómo hicimos el 17 de octubre, perteneciente a la Editorial Coyoacán, orientada por Jorge Abelardo Ramos, fue despachado de los talleres de la Cooperativa Mariano Moreno. El autor, dirigente de la UOM, asumía la visión de la izquierda nacional criticando duramente las posiciones del PCA. “Los cipayos soviéticos” y “Los comunistas traicionan la huelga metalúrgica” son demostrativos de su antistalinismo. También repetía la perspectiva ramista en torno a la virginidad política del proletariado industrial:

“La clase trabajadora argentina que comenzó su vida política con el Perón de 1945, asimiló esos elementos programáticos que el nuevo caudillo nacional formulaba en esas horas decisivas…Para los miles de activistas, delegados y dirigentes de sindicatos, en su mayor parte procedentes del interior, que no habían actuado nunca en política ni en los sindicatos, era el verdadero descubrimiento de los problemas nacionales y mundiales”.

Diciembre de 1961

1. Antonio Scipione, dirigente gremial ferroviario de origen radical solicitó la mediación del Cardenal Caggiano en el conflicto.

2.Fidel Castro anunció que adoptó el marxismo-leninismo, implantando el socialismo en Cuba.

3.Fracaso del primer intento de mediación con la presencia de Monseños Caggiano.

6. Caggiano volvió a reunirse con los ferroviarios en huelga. La CGT organizó una manifestación de solidaridad en Parque de los Patricios.

9. Se reunieron en la residencia de Olivos el Cardenal Caggiano, el Presidente del Senado en ejercicio del Poder Ejecutivo José María Guido y los Dirigentes Ferroviarios.

10. Finalizó la huelga ferroviaria de 42días.

17. Elecciones en Santa Fe, Catamarca y San Luís: triunfo de la UCRI.

19. Tres delegados gremiales – Cervantes Marcial Brandán, José Amado Corazón Carrizo y Avelino Rojas- dispusieron el paro de labor en una fábrica de artículos plásticos en Capital Federal logrando la adhesión del personal. Por la retención de personas que se encontraban al interior del establecimiento fueron juzgados y condenados los delegados con 4 meses de prisión en suspenso.

26. Se informó desde España que el General Perón se casó con Estela Martínez.

Frondizi desarrolló una extensa gira por Paraguay, Trinidad, Canadá, Irlanda, Grecia, Indica, Tailandia, Japón y Estados Unidos.

Desarrollo embrionario de la organización Guardia de Hierro, alentada por Alejandro “El Gallego” Alvarez.

La inflación acumulada en el año ascendió al 20%. El PBI argentino creció el 7% en el año 1961.