Entre los exiliados argentinos que conformaron el denominado Comando de Exiliados de España se encontraban: José María Rosa, José Manuel Buzeta, José León Suárez, Enrique P. Oliva, Ildefonso Cavagna Martínez, Carmen Marti, Juan Carlos Cornejo Linares, Ernesto Díaz, Federico Cooke, Víctor Hugo Bruni Albrieux y Francisco Anglada.
Llegaron en distintos momentos y a través de diversos mecanismos. Algunos pidieron asilo en la Embajada de España de Buenos Aires (tal el caso de Cavagna Martínez). Otros, que estaban en función diplomática, se trasladaron de manera directa hacia Madrid (Federico Cooke, entre otros). Otros salieron a través de Montevideo una vez que escaparon de Buenos Aires, tras el fallido intento revolucionario del General Valle (como fue el caso de Rosa). Otros tomaron la opción de salida del país, tras haber sido encarcelados (Oliva y Buzeta, por ejemplo).
Quien ofició de responsable del Comando fue Cavagna Martínez, que había sido la figura de más alto rango entre los exiliados, habiéndose desempeñado como Canciller de Perón en las postrimerías de su gobierno.
Estando en España, mantuvieron comunicaciones con el líder exiliado y con otros comandos actuantes en la Argentina. Ello se refleja en la correspondencia de Ildefonso Cavagna Martínez, Víctor Hugo Bruni, José L. Suárez y José M. Rosa con Perón y la de Buzeta con Fermín Chávez asociado al CEIPAP y otros grupos clandestinos.
El Comando de España se ocupó de la adaptación del texto La fuerza es el Derecho de las Bestias al contexto de ese país. Perón autorizó la modificación de los párrafos en los que la embestía contra la Iglesia y las Fuerzas Armadas por su actuación en los hechos del golpe militar que lo desalojó del poder.

Los falangistas mantuvieron relaciones de solidaridad con los exiliados peronistas radicados en España. En sus memorias, José María Arrese recuerda que fue un «deber de humanidad» ayudarlos económicamente y, así, les brindaron oportunidades de trabajo en organismos vinculados o dependientes de la Secretaría General del Movimiento, especialmente en los medios de comunicación. En ese marco, se desarrollaron dos acciones significativas.
Por un lado, entre noviembre de 1955 (a escasos días del desplazamiento de Lonardi) y julio de 1956, se publicaron cuarenta extensos artículos en la publicación periódica Arriba, escritos por Víctor Hugo Bruni Albrieux, con el seudónimo de Miguel Loria. El título de las crónicas fue «El país que quería vivir», con el subtítulo de «Historia del triunfo, castigo y esperanza de una política». Éstas ocupaban dos folios a continuación de la portada, lo que demuestra la importancia informativa que el diario dio a este tema. Enmarcada en una interpretación histórica entroncada con la corriente histórica revisionista, había dos líneas políticas que se habían disputado el poder en Argentina: la nacional popular y la liberal-extranjerizante. El peronismo se inscribía en la primera (tras las experiencias del rosismo y el yrigoyenismo). Loria-Bruni, tras dividir el período de gobierno de Perón en dos etapas (revolucionaria y reaccionaria – tras la muerte de Evita-) caracterizaba el golpe militar como obra de la masonería, versión que hacía suya el falangismo a través de su periódico. Por la relación establecida, entre tanto, para abril de 1956 Bruni viajó a Panamá para entrevistarse con Perón financiado por los falangistas. Según lo que reportó más tarde, iba con la misión de ver el estado de Perón y hacerle saber el apoyo decidido que los grupos españoles brindaban a los exiliados peronistas en ese país.
En segundo término, la acción de difusión en medios falangistas en favor de Perón y el peronismo no se limitó al periódico Arriba. Entre el 29 de mayo y el 12 de junio de 1956, Pueblo, dirigido por Emilio Romero, comenzó a publicar «en exclusiva» un relato de Juan Domingo Perón bajo el título: «Desde el poder al destierro», definido como un sensacional documento autobiográfico. El documento había sido publicado en la revista italiana Tempo y en Elite de Venezuela. Posteriormente fue publicado en Argentina con el título “Del poder al exilio. Cómo y quiénes me derrocaron”. El diario Pueblo, además, albergó la pluma de Enrique Pavón Pereyra, Enrique Oliva, José María Rosa y Víctor H. Bruni, desde 1957.
En otro orden de cosas, desde el Comando España, en julio del año 1956, se organizó una misa por el alma de Eva Perón a la que asistieron varios dirigentes falangistas, entre los que figuró el vicesecretario general, Salas Pombo.
A fines de 1956, el responsable del Comando España, Ildefonso Cavagna Martínez, destacó al mismo Bruni para gestionar ante Arrese una mediación con la Iglesia Católica para restablecer los vínculos con Perón. Por ese tiempo, Perón manifestaba a Bruni su malestar por el acercamiento del gobierno franquista a la dictadura de Aramburu.
A través de Bruni y Suárez, Perón reconoció y agradeció el apoyo de los falangistas a los miembros de su Movimiento a la vez que buscaba enfatizar los puntos de coincidencias entre ambos proyectos políticos.
Hacia fines de 1957, Perón hacía saber a José León Suárez que desautorizaba la publicación de un libro de Bruni sobre su trayectoria. Lo tachaba de irresponsable por algunas de sus acciones.
Cuando se aproximaban las elecciones generales de febrero de 1958, la mayoría de los miembros del Comando español decidieron volver a América. Oliva viajó a Caracas y colaboró con Cooke en la redacción del Pacto Perón-Frondizi. Buzeta viajó a Caracas, se entrevistó con Perón y siguió rumbo a Bolivia, esperando las condiciones de reingreso a la Argentina. Rosa tardó más tiempo en regresar al país, haciendo uso de una beca que le había otorgado el Instituto de Estudios Políticos y esperando la publicación de su obra La caída de Rosas.
Por su labor en el exilio español, la mayoría de ellos fueron integrados en el Comando Táctico, primer organismo colegiado de dirección del peronismo en el territorio tras el derrocamiento de 1955.
Fuentes
Arrese, José L. Una etapa constituyente, Barcelona, Planeta, 1982.
Carta de Juan D. Perón a José León Suárez. 5 de abril de 1957. En Correspondencia, vol. III, edición de Enrique Pavón Pereira. Buenos Aires, Corregidor, 1985.
Informe de Víctor Hugo Bruni Albrieux (M. Loria) a José M. Arrese, 3 de mayo de 1956.
«Informe confidencial: Actividades de los peronistas en España», 11 de octubre de 1957, AGA, Fondo Presidencia, 1702, signatura 51/19088.
Loria, Miguel (Bruni Albrieux, Victor). «El país que quería vivir», Arriba, diciembre 1955 – julio de 1956.
Perón, Juan D. Cartas del exilio. Selección, introducción y apéndices de Samuel Amaral. Buenos Aires, Legasa, 1991.
«Situación del grupo argentino peronista», Archivo General de la Universidad de Navarra (AGUN), Fondo Diego Salas Pombo, caja 25.
Referencias:
Cerrano, Carolina. “El filo-peronismo falangista 1955-1956”. Ayer 96/2014 (4).
Figallo, Beatriz. El exilio de Perón en la España del tardo franquismo, 1960-1973. X Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Escuela de Historia de la Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional del Rosario. Departamento de Historia de la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad Nacional del Litoral, Rosario, 2005.
Leandro Lichtmajer y Darío Pulfer